Opinión. Bethencourt, Richotti y los números ‘olvidados’ del CB Canarias

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Por José Luis Hernández. Fotos: Archivo. Creatividad digital: SuperBasket Canarias.

Aguere-La Laguna (Tenerife), 28 de febrero de 2024.

Actualizado a las 22.25 GMT

Como parte activa del Club Baloncesto Canarias, me siento compelido a abordar un tema, de actualidad por la próxima retirada de la camiseta número 5 de Nico Richotti, que toca la fibra más íntima de nuestra identidad como club: los números retirados. Estos números, que cuelgan en lo más alto de los pabellones de medio mundo, especialmente en los de la NBA como estandartes de la grandeza y representando uno de los mayores honores para un ex baloncestista, son mucho más que simples cifras; son símbolos sagrados de la trascendencia e importancia de aquellos jugadores que dejaron una marca imborrable en la historia de un club.

En lo que a nosotros se refiere, es innegable que el número 8 de Richi Bethencourt, retirado durante la presidencia de Roberto Marrero y con quien esto escribe como directivo, en honor a su memoria después de su trágica desaparición en un accidente de tráfico, es un emblema de la pasión y el compromiso que deben caracterizar al Canarias. Bethencourt no solo fue un jugador excepcional, sino también un icono del canarismo,, aún lo sigue siendo, querido y respetado dentro y fuera de la cancha. Un capitán excepcional que perdura en nuestros pensamientos.

Pronto, como les decía anteriormente, se sumará un segundo nombre ilustre a esta mínima lista con la retirada del número 5 de Nico Richotti, cuyo legado como líder y referente en la cancha, tanto en el Ríos Tejera como en el Santiago Martín, ha dejado una huella infinita en la historia más reciente del club lagunero. Sin embargo, no puedo evitar preguntarme lo siguiente: ¿dónde están los homenajes a otros jugadores igualmente o más trascendentales en la historia del equipo amarillo y negro?

El 7 de Carmelo Cabrera, el 12 de Eddie Phillips y el 13 de Germán González son sólo algunos de los nombres que vienen a mi mente cuando reflexiono sobre esta cuestión. Cabrera, el ícono supremo del club lagunero, merece más que nadie ver su número en lo alto del pabellón Santiago Martín como reconocimiento a su liderazgo, destreza, calidad, talento y espectacularidad en la cancha. Phillips, un primera ronda del draft de la NBA, convertido en el jugador extranjero más importante de la historia del CB Canarias y cuya contribución fue fundamental en la historia del mejor Canarias del siglo XX , también debería ser honrado con este gesto de gratitud y respeto. Y Germán González, la leyenda personificada del mejor Canarias de los 80, un jugador de raza, talentoso, implicado y que lo hacía todo y bien, cuyo número debería ondear como un estandarte recordando sus hazañas y su influencia en el equipo, como aquella canasta épica sobre la bocina que dio la oportunidad al quinteto aurinegro de derrotar por primera vez en su historia al Joventut de Badalona..

¿Y qué me dicen de Jimmy? No puedo dejar de mencionar al gran Jaime Heras, otro de los nuestros, cuyo sacrificio y dedicación lo convierten en un candidato indiscutible para recibir este honor. Su papel en los diferentes ascensos del equipo, desde la Liga EBA hasta la Liga Endesa, es un testimonio de su compromiso y entrega a la causa aurinegra que debe servir de guía a las nuevas generaciones.

Además, creo que es imperativo reconocer a otros baloncestistas que dejaron un legado magnífico en la dilatada historia del club. Jugadores como Manolo de las Casas, Salva Díez, que al igual que Richotti también lucía el número 5, Mike Harper o Juan Méndez, por citar algunos de ellos, y cuyas contribuciones fueron vitales en momentos clave, merecen ser recordados y honrados por su herencia.

Y mirando con perspectiva el presente que estamos viviendo, es reconfortante saber que jugadores como Marcelinho Huertas, Gio Shermadini o Aaron Doornekamp también tendrán su espacio en el Olimpo de los elegidos cuando ya no defiendan la elástica tinerfeña sobre el parqué. Sin duda alguna, cuando llegue ese momento, sus números también deben ser retirados como testimonio de su impacto y contribución al éxito del equipo después de su regreso a la mejor liga de Europa.

Para finalizar y para no cansarles, queridos lectores, los números retirados en el Club Baloncesto Canarias deben ser mucho más que simples gestos simbólicos. Deben ser un tributo a la grandeza y a la trascendencia de aquellos baloncestistas que marcaron una época muy especial, en la historia del equipo lagunero. Honrar su legado es no sólo reconocer su talento y dedicación, sino también preservar la memoria de aquellos que ayudaron a construir la identidad y la gloria del ya legendario CB Canarias. Esa es mi opinión.  Y ustedes… ¿Qué opinan?