Lenovo Tenerife se queda sin premio (70-72)

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Por José Luis Hernández y CB Canarias/ Fotos: ACB Photo

Aguere-La Laguna (Tenerife), 12 de septiembre de 2021

Una oportunidad histórica que se diluyó. El Lenovo Tenerife se quedó anoche a las puertas de alcanzar por primera vez en la historia la final de la Supercopa Endesa, tras tener contra las cuerdas al vigente campeón, Real Madrid, y ceder en el último cuarto (70-72). El equipo entrenado por Txus Vidorreta planteó un partido valiente, impuso su ritmo durante casi treinta minutos y acabó cediendo una vez se pusieron los blancos por delante en el electrónico.

Un desenlace fatal para el conjunto de La Laguna, que había hecho méritos para escribir una nueva página a su dilatada historia, el de clasificarse por primera vez para la final de un certamen, que vivió además el feliz regreso de la Fiebre Amarilla, la del resto de los equipos era anecdótica, a la gradas de un Santiago Martín convertido en una auténtica sauna y con un parqué transformado en una pista de patinaje, algo inexplicable tanto para los 2.500 espectadores permitidos, los equipos participantes y los medios de comunicación presentes.

Vibró la Fiebre Amarilla con los suyos, entre otras cosas porque por momentos el Canarias desquició a un rival, que las pasó canutas para llevar el partido a su trinchera. Salió con todo el conjunto tinerfeño, que se fajó bien atrás y circuló el balón con mucho criterio. El buen hacer de Emir Sulejmanovic en el arranque, con ocho puntos casi consecutivos, catapultó ya de entrada a los canaristas (12-6).

Trató de reaccionar el Real Madrid, ahogando la subida del balón de los anfitriones (con Hanga primero sobre Fitipaldo; y Taylor luego sobre Huertas). El caso es que en ese trepidante pulso en que nació el partido, el Lenovo Tenerife se encontraba cómodo y jugaba sus cartas con mano firme. Las conexiones con Gio Shermadini, primero; y después con Fran Guerra, levantaron de sus asientos al respetable (21-14) y mandaban un serio aviso a navegantes.

Con el grupo de Pablo Laso errático desde la larga distancia (0/15 al descanso), el Lenovo hacía añicos el guión y se ponía el traje de favorito. Cualquier acercamiento madridista encontraba una sólida respuesta de los laguneros, que al son de Marcelinho alcanzaban los diez puntos de renta (32-22, min. 16). El partido crecía teñido de aurinegro, incluso tras el paso por vestuarios (37-31).

Intentó el Real Madrid tirar de su repertorio de recursos, pero el Canarias volvía a disfrutar de la decena de puntos de ventaja (52-42). El caso es que no hubo manera de cerrar el partido. Camino del último cuarto, los anfitriones perdían un punto importante de energía con la lesión de Sule (tuvo que retirarse a vestuarios para recibir veinte puntos de sutura en la ceja derecha) y los blancos echaron el resto.

Un par de pérdidas inoportunas del Lenovo y la irrupción de Williams-Goss al inicio del último cuarto, para cimentar un parcial de 0-6 (53-54), devolvían el partido al alambre. El Canarias intentaba mantener el pulso (59-59), pero un nuevo arreón visitante, esta vez con Causeur de protagonista, daba las riendas del choque al Real Madrid. Lo intentó el cuadro canario, pero su rival, curtido en mil batallas de este tipo, no dio opción a la sorpresa.