- Considerado el mejor jugador estadounidense en la historia del Canarias, Eddie no duda en enviar a este redactor cada recorte de prensa que encuentra sobre su carrera deportiva.
Por José Luis Hernández. Documentos digitalizados: SuperBasket Canarias. Fotos: Alabama University y Miguel Ángel Forniés.
La Laguna-Aguere (Tenerife), 05 de agosto de 2025.
Actualizado a las 15.17 GMT (Canarias)

Cada cierto tiempo, desde algún rincón de Alabama, me llega un correo electrónico o un mensaje de Messenger. Dentro, adjunto y casi como si estuvieran envueltos en el olor tenue del papel envejecido, hay recortes de periódicos digitalizados que cruzan el Atlántico como si fueran mensajes en una botella. Son los recuerdos que me envía mi amigo Eddie Phillips, aquel legendario e inolvidable ala-pívot poderoso que dejó una enorme huella en el Canarias y en la Liga ACB y que, antes de vestir de aurinegro y de jugar en la NBA y la LEGA, se forjó en la intensidad del baloncesto universitario norteamericano.
En esta ocasión, los recortes hablan del National Invitational Tournament (NIT), disputado en la primavera del lejano año 1979. La tinta y las fotografías en blanco y negro devuelven la imagen de un joven Phillips, con el dorsal 51, suspendido en el aire, buscando el aro con la determinación de quien sabe que cada punto cuenta. La primera historia nos lleva a Houston, donde Alabama se medía a los Aggies de Texas A&M. La crónica describe un partido duro, de golpes y respuestas, y ahí estaba Eddie, sumando 17 puntos, atacando la canasta con la misma fuerza con la que más tarde dominaría la zona en la Liga ACB con la camiseta del Canarias. “Eddie Phillips hits layup for two of 17 points”, titula la imagen que lo muestra superando a su defensor en pleno vuelo.

En otro recorte, el rival es la Universidad de Virginia. El texto recuerda una defensa asfixiante, un intercambio constante de ventajas… hasta que, en el momento decisivo, “Eddie Phillips stuff sealed the Cavs’ fate”: un mate que selló el pase a la siguiente ronda. La fotografía capta el instante, Eddie colgado del aro, con la expresión de quien sabe que ha cambiado el destino del partido.
La última página, ya en color, muestra el cierre del torneo: “Tide third in NIT”. Alabama se impuso a Ohio State para cerrar el podio. El joven Phillips, en primer plano, anota contra los Buckeyes. No fue el campeonato, pero sí una campaña que quedó grabada en la memoria de quienes la vivieron.
Más allá de las victorias y las estadísticas, estos recortes hablan de la construcción de un jugador, del viaje que lleva desde las canchas universitarias de Estados Unidos hasta un pabellón abarrotado, primero el del Colegio Luther King y luego el Juan Ríos Tejera, en Canarias. Y, sobre todo, son un recordatorio de que la historia no solo vive en trofeos o estadísticas digitales, las cuales rompió el propio Eddie, sino en pedazos de papel que alguien guarda, cuida y comparte.
Son cartas del pasado, enviadas por un amigo que sabe que el tiempo puede amarillear el papel, pero no el recuerdo. ¡Grande Eddie!
Galería de imágenes





























































