La mítica canasta de Carmelo Cabrera ante el Asvel Villeurbanne

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  • El 11 de marzo de 1976, el madridista Carmelo Cabrera logró una canasta para la historia del baloncesto europeo. En partido correspondiente a la Copa de Europa de baloncesto frente al Asvel Villeurbanne, rival del Canarias mañana, logró encestar desde 25 metros mientras sonaba la bocina que indicaba el final del partido

Fotos: Archivo/SuperBasket Canarias. José Luis Hernández (sbc) La Laguna (Tenerife)

El 11 de marzo de 1976, hace ya 41 años pese a que él parezca apenas unos meses mayor que entonces, a Carmelo Cabrera se le ocurrió una de esas genialidades que le convirtieron en uno de los jugadores más grandes que ha dado el baloncesto: encestar de canasta a canasta, logro que, además, fue considerado como récord mundial oficioso.

El Real Madrid, entrenado por Lolo Sainz, ya tenía prácticamente resuelta su eliminatoria con los campeones franceses del Asvel Villeurbanne, rival mañana del Canarias en los cuartos de final de la Basketball Champions League, en partido correspondiente a la semifinal de la Copa de Europa de 1976. Los treinta y cuatro puntos de diferencia que mostraba el marcador en el último segundo del partido mostraba, a las claras, la superioridad del conjunto merengue pero a Carmelo Cabrera le quedaba un segundo para añadir la guinda a la tarta.

El festival del jugador, posteriormente aurinegro, acabaría con una canasta de fantasía del 7 blanco. Desde una distancia de 25 metros, Carmelo Cabrera, el mejor jugador de la historia del Club Baloncesto Canarias, no dudó en lanzar hacia el aro francés.

Así lo recuerda el astro canario: "Recuerdo que fue la última canasta del partido. Faltaba un segundo, creo que había sacado de fondo John Coughran, y la lancé, pero la lancé con una parábola que casi da en el techo del pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Tengo el 100% de aciertos de esa distancia", dice Cabrera con humor "porque conseguí el objetivo. No ha sido la canasta más decisiva que he conseguido pero si la más espectacular. En aquel entonces valía dos puntos ya que no existía la línea de tres, pero guardo la satisfacción personal de haberla convertido en un partido de Copa de Europa transmitido en directo por Televisión Española".

Como tantas veces en una carrera deportiva que le vería ganar dos Copas de Europa, entre una multitud de entorchados de Liga, Copas de España y Copas Intercontinentales, Cabrera había sido el más listo. Genio y figura.