La fuerza guanche que impulsa a Patty Mills

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Patty Mills, el 'Mencey de Anaga' / IA SuperBasket Canarias
  • El escolta australiano del Canarias encontró en la historia y la capacidad de resistencia de los antiguos pobladores de la Isla una inesperada fuente de inspiración antes de la histórica eliminación del Real Madrid. A las puertas de las semifinales frente al Barça, aquella experiencia adquiere aún más valor.

Por José Luis Hernández. Foto: RR SS Patty Mills. Creatividad digital; Equipo IA SuperBasket Canarias.

La Laguna-Aguere (Tenerife), 08 de junio de 2026.

Publicado a las 18.30 GMT

Selfie de Mills en Anaga / Redes Sociales Patty Mills.

Mientras La Laguna Tenerife prepara su asalto al Palau Blaugrana para disputar desde este martes las semifinales de la Liga Endesa, una historia surgida durante las últimas semanas ayuda a comprender mejor el profundo vínculo que Patty Mills ha creado con Tenerife desde su llegada al club aurinegro.

Más allá de los 29 puntos que firmó en el tercer y decisivo partido de los cuartos de final ante el Real Madrid, más allá de su decisiva aportación en la clasificación para semifinales, el internacional australiano encontró una motivación especial lejos de las canchas. La halló en la historia de los guanches, en la identidad de los antiguos pobladores de la Isla y en su capacidad para resistir y adaptarse a las dificultades depués de la invasión de las tropas castellanas.

El origen de esa conexión se encuentra en la relación que Mills estableció con José Farrujia, arqueólogo, historiador y profesor de la Universidad de La Laguna. Conocedor de las raíces aborígenes australianas del jugador y de su compromiso con la defensa de los pueblos originarios, Farrujia decidió ponerse en contacto con él para acercarle una parte fundamental de la historia de Tenerife.

Aquellas conversaciones terminaron desembocando en una visita a Anaga celebrada a finales de mayo, coincidiendo con el paréntesis existente entre la fase regular y el inicio del playoff. Acompañado por Farrujia y su hijo, el jugador recorrió algunos de los enclaves más representativos de la zona y descubrió de primera mano la riqueza paisajística, histórica y cultural de uno de los rincones más singulares de Tenerife.

La experiencia dejó una profunda huella en el exterior aurinegro

Horas antes del tercer encuentro frente al Real Madrid, Mills compartió con Farrujia un mensaje que reflejaba todo lo que aquella jornada le había transmitido. En él establecía un paralelismo entre las exigencias de la vida en Anaga y la dureza de una eliminatoria por el título.

“Lo que he aprendido del pueblo guanche y de Anaga es esto: jugamos por una isla construida por personas que aprendieron a resistir. Esta noche, cuando el partido se ponga difícil, eso es lo que somos”, escribió el australiano. En su reflexión, Mills describía un territorio marcado por las montañas, el aislamiento, el viento y la necesidad constante de adaptación. Una realidad que, a su juicio, guarda semejanzas con los desafíos que plantea el baloncesto de playoff, donde la fortaleza mental suele marcar la diferencia cuando aparecen los momentos más complicados.

Aquella noche, La Laguna Tenerife firmó una de las páginas más brillantes de su historia reciente. El conjunto dirigido por Txus Vidorreta superó al Real Madrid en el Movistar Arena y selló por segunda temporada consecutiva su presencia entre los cuatro mejores equipos de la Liga Endesa.

Más allá del baloncesto

Para José Farrujia, sin embargo, la historia trasciende el ámbito deportivo. El profesor lagunero considera que las palabras del jugador evidencian cómo el patrimonio cultural y la memoria histórica de un pueblo pueden seguir inspirando generaciones y tender puentes entre personas procedentes de lugares muy diferentes del mundo.

En el caso de Patty Mills, esa identificación tiene además un componente personal muy profundo. Hijo de una mujer aborigen nacida en el Estrecho de Torres, el jugador creció escuchando la historia de la denominada Generación Robada, un episodio de la historia australiana en el que miles de niños fueron separados de sus familias indígenas como consecuencia de las políticas de asimilación impulsadas por las autoridades del país.

Con el paso de los años, Mills se convirtió en una de las figuras más comprometidas con la defensa de los derechos de los pueblos originarios australianos. No en vano, fue el primer aborigen australiano en ejercer como abanderado olímpico de su país durante los Juegos de Tokio 2020. Quizá por eso encontró en Tenerife una historia capaz de emocionarle. Porque detrás de los paisajes de Anaga descubrió algo más que montañas y senderos. Descubrió un pueblo que aprendió a resistir.

Y esa fuerza, la misma que inspiró su mensaje antes de la batalla de Madrid, es la que ahora acompaña a Patty Mills en el camino hacia un nuevo desafío llamado Barça. Desde Anaga hasta el Palau, el eco de los nuestros sigue caminando con él.