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El Iberostar Tenerife Canarias demostró por qué es el líder de la Liga Endesa y no se achicó en uno de los partidos más importantes de su historia. El equipo lagunero sueña con quedar campeón de la liga regular a falta de diez jornadas
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- Fotos: ACB Photo / A. Pérez. José Luis Hernández (sbc) La Laguna (Tenerife)
El Iberostar Tenerife Canarias dio un auténtico recital de juego, tanto en ataque como en defensa, ante el Real Madrid, al que derrotó (75-64), para seguir liderando la liga más importante de Europa. Los jugadores de Vidorreta, arropados desde el primer momento por la fiebre amarilla, que abarrotó el pabellón, escribió una de las páginas más bonitas en la extensa historia de la entidad deportiva lagunera. La exhibición aurinegra fue de tal calibre, ante el que califican como el mejor equipo del mundo fuera de la NBA, que quedará en los anales del club tinerfeño como una jornada memorable e inolvidable.

Desde las dos primeras jugadas del partido, dos triples locales, Doornekamp y Grigonis, el equipo aurinegro se ponía por delante en el marcador con autoridad (6-2, 1’), mientras los visitantes trataban de buscar a Randolph en la zona lagunera. Dos triples de Rudy Fernández, en dos acciones desafortunadas de la defensa canarista, puso por primera vez al Real Madrid por delante en el videomarcador (8-10, 4’). Pero ahí surgió la figura de «ametralladora» Doornekamp, que con total descaro anotó dos triples consecutivos (14-10, 5’). La maquinaria lagunera empezaba a funcionar con la perfección de un reloj suizo (18-12, 6’).
Entró en la pista Vázquez para sustituir a Bogris, autor de cuatro puntos, y Grigonis volvía a anotar desde más allá de la línea de tres puntos, su segundo triple particular, en un auténtico concurso de triples del conjunto lagunero (24-16, a 2’46”). El Canarias se iba de ocho en el marcador y Pablo Laso pidió tiempo muerto para intentar frenar el acierto aurinegro, 6 aciertos de 6 lanzamientos triples. Se sentaron Hanley y Doornekamp y se incorporaron al juego Abromaitis y Davin «globetrotter» White. Mientras, el internacional olímpico lituano Marius Grigonis ponía la máxima diferencia en el marcador gracias a dos tiros libres (26-16, 8’), que Sergio Llull se encargó de limar, anotando y asistiendo, parcial de 0-4 para los merengues (26-20), antes de entrar en el último minuto del primer periodo. Fran Vázquez cometió su segunda falta personal y Txus Vidorreta quiso proteger, también, a Marius Grigonis en los últimos segundos del cuarto. El Madrid aprovechó para sumar cuatro puntos más y endosar un parcial de 0-8 a los laguneros, que aún así, seguían mandando al final del primer cuarto (26-24).
Una canasta de Abromaitis rompió el parcial visitante (28-24, 11´), cuando ya estaban en cancha Kirksay, Petit Niang y Nico Richotti por parte tinerfeña. Los madridistas no se mostraban acertados en los primeros ataques y Abromaitis aprovechó la coyuntura para levantar al público de sus asientos con un mate estratosférico, de una belleza plástica sin igual, después de remontar la línea de fondo ante Felipe Reyes y el ex jugador del Tenerife Baloncesto, el mexicano Ayón (30-24, 12’). Pablo Laso no daba crédito a lo que estaba presenciando, un todopoderoso como el Real Madrid vapuleado por un modesto como el Canarias, así que sacó a su primera unidad, Doncic, Carroll… Petit Niang también se quiso sumar a la fiesta amarilla y negra y engaño al internacional Reyes para anotar una canasta de bella factura, colocando a su equipo cinco puntos arriba (35-26, 14’). La defensa del Canarias era perfecta y dejó en unos ridículos 4 puntos al Madrid en cinco minutos de juego. Toda una lección de defensa, garra y orgullo.

El Madrid, desarbolado por el huracán «Canarias», ponía a Doncic, que acaba de cumplir 18 años, como referente de un equipo que veía como Abromaitis, sobresaliente, volvía a encestar de tres y elevaba la renta de los presididos por Félix Hernández a diez puntos de diferencia (40-30, a 4’30” para el final del segundo periodo). Doncic, con un lanzamiento triple, y Hunter, parecía ser los únicos argumentos de un Madrid que se ahogaba ante el juego canarista (40-35, 16’), aunque White, con el noveno triple canarista (43-35-17’) obligó, otra vez, a Laso a pedir un nuevo tiempo muerto. El Madrid había quedado reducido a Doncic, en la posición de playmaker (43-37, 19’), y el Canarias había conseguido dejar a los merengues en solo 14 puntos en el parcial, para llegar hasta el tiempo de descanso con una ventaja de 6 puntos.
Llull quiso liderar la reacción madridista con un triple nada más empezar el tercer periodo, pero Doornekamp hizo lo propio en la canasta blanca, Llull volvió a encestar, en esta ocasión de dos (46-42) y el Madrid se acercaba en el marcador. La buena defensa tinerfeña frenó dos acciones consecutivas del ex blanquiazul Ayón (60-52, 23’). El Madrid pareció reaccionar con cuatro puntos consecutivos del ex NBA Rudy Fernández (50-46, 25’) y un triple de Llull acercaba, aún más, al conjunto vikingo a los aurinegros (52-49), que llegaba a los 14 puntos en su cuenta particular.
El factor «fiebre amarilla» arropó y empujó a los suyos. El Madrid se puso en zona 3-2 y Petit Niang levantó el pabellón con un tapón impresionante sobre Sergio «era campo atrás» Llull (54-50, 28’). Un nuevo triple aurinegro, firmado por Tim ABromaitis, asistido por Bassas, puso de nuevo cinco arriba a los hombres de Vidorreta (57-52), guarismos con los que se llegaría al final del tercer periodo.

Abromaitis siguió anotando para los suyos (59-52) y Doornekamp no se quiso quedar atrás, así que transformó su quinto triple, 5 de 5, sobre la bocina de final de posesión en una acción que hubiese firmado el propio, para muchos, rey del suspense Alfred Hitchcock. El primer acierto de cara a la canasta aurinegra por parte del Real Madrid, y del especialista Carrol, llegó a falta de 7’20” para el final del partido (62-54), pero Marius Grigonis hizo un mate (64-54) en la siguiente acción, obligando a parar el partido, de nuevo en tiempo muerto solicitado por Laso, y además, porque en la acción se soltó uno de los LED de los marcadores posteriores del aro.
Grigonis, como si fuera un veterano curtido en mil batallas, sacó de sus casillas a Doncic, poco participativo en la segunda mitad pero para sorpresa de todos, el que estalló y perdió los papeles fue Randolph, siendo expulsado por dos técnicas y teniendo que ser sujetado por sus propios compañeros de equipo. El Canarias lo aprovechó y situó la máxima renta hasta el momento (67-64) a falta de 5’37” para el final del envite. Bogris entró por Niang, con todo el respetable en pie, aplaudiendo la gran actuación del jugador senegalés. Aún faltaban 5’12” por disputarse.
Rodrigo San Miguel cometió su cuarta falta personal, Hunter anotó, y el Canarias demostró tener bastante experiencia en esta Liga, y saber jugar frente a los llamados grandes, como si el Canarias no lo fuera… así que el heleno Bogris, con cuatro puntos seguidos, volvió a distanciar a los del Santiago Martín (71-56, a falta de 2’57”). Falló Maciulis un lanzamiento de tres, y ahí se acababa la historia del partido y del Madrid, que no sabía como jugar a un Canarias arropado por la fiebre amarilla, única como siempre. Aunque al final el Madrid anotó un parcial de 0-5 (73-62, a falta de 1’10”), el partido ya estaba teñido de amarillo y negro así que la afición al grito unánime de ¡Canarias, Canarias! celebró la victoria, épica, y siguió festejando la hazaña, una más de este Canarias llamado a estar en la historia de esta temporada y de la propia entidad lagunera. El líder suma y sigue ¡el líder de la Liga Endesa es de La Laguna!
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