Titánico triunfo del Canarias ante el Barcelona (71-60)

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Fotos: ACB Photo / A. Pérez

José Luis Hernández (sbc) La Laguna (Tenerife)

El Iberostar Tenerife Canarias ha logrado otro triunfo, titánico, para la historia. El Fútbol Club Barcelona, único equipo al que los aurinegros no habían ganado nunca en competición oficial, cayó en el pabellón de Tenerife Santiago Martín (71-60), ante un Canarias al que no le afectan las adversidades, sabiendo sobreponerse a las mismas y logrando el botín de ser cabeza de serie en el sorteo de la Copa del Rey de Vitoria 2017.

Los de La Laguna, con doce victorias y cuatro derrotas en una primera vuelta para enmarcar, siguen asombrando en la Liga Endesa. Liderados en el día de hoy por el heleno Giorgios Bogris,  16 puntos y 11 rebotes para 24 de valoración, pareció multiplicarse para superar al visitante Tomic en los momentos más importantes del encuentro, así como a Doellman y a Dorsey, a los que, literalmente, anuló.

El Barcelona, hoy vistiendo de amarillo, comenzó el partido con una canasta de Justin Doellman que puso por delante a los de la Ciudad Condal. El Barça no logró anotar en sus dos siguientes ataques y Aaron «ametralladora» Doornekamp sumó su primer triple (3-2, 1′), y aunque San Miguel erró dos lanzamientos casi de forma consecutiva y Marius Grigonis otro, el internacional canadiense, con una mano encima, anotó también su segundo lanzamiento (6-4, 3′), y el tercero (13-7, 5′), sumándose Will Hanley (16-9, 6′), en una serie de 4 de 10 desde la línea del 4,60.

Saltó a la pista el norteamericano Davin White y anotó el quinto triple lagunero, para dar una máxima diferencia (19-9, 8′) de diez puntos. En ese momento reaccionaron los blaugranas, que con dos triples, Doellman y Navarro, redujeron la desventaja en un primer periodo excelente de los canaristas (23-15).

El mate de Fran Vázquez, al inicio del segundo periodo (25-15), no fue más que un espejismo para los hombres de Vidorreta. Doellman se encargó de rebajar la diferencia (25-18, 11′), mientras el Canarias solo lograba una canasta en los minutos siguientes de mano de Tim Abromaitis (27-18, 13′), lo que obligó al técnico culé a solicitar tiempo muerto para buscar soluciones, especialmente en el espeso ataque catalán.

Surtió el efecto esperado por el entrenador visitante y los catalanes mejoraron en defensa, impidiendo a los locales jugar cómodos hasta lograr un parcial de 0-9 (27-27, 16′), con el que el partido se igualó. Vidorreta pidió tiempo para intentar recomponer el juego de los aurinegros pero el rebote ofensivo de los barcelonistas volvía a hacer daño a los tinerfeños (27-29 y 29-31, 19′), con Vezenkov, sin lograr un solo punto hasta ese momento, logrando seis puntos seguidos (29-33, 19′).

El conjunto de Aguere apenas anotó seis puntos en este segundo periodo (6-18), y volvió a mostrar sus dos caras, a lo Doctor Jekill y Mr. Hyde. En los segundos diez minutos, los de Vidorreta, autores de cinco triples en el primer cuarto, no anotaron ninguno…

«Superman» Bogris tuvo dos lanzamientos para acercar a los laguneros en el marcador, en la primera jugada del tercer periodo, pero fue Rodrigo San Miguel el que lo logró (32-35, 21′), anotando, por fin, su primer triple. Doornekamp falló una bandeja fácil para empatar pero Bogris y White, primero a 35 y después a 37 (24′), no erraron. La fiebre amarilla apretaba como en los viejos tiempos del Luther King o del Ríos Tejera, especialmente cuando el griego puso por delante a los suyos en el marcador (39-37,25′), y, en la posterior acción, los árbitros señalaron una falta antideportiva al Fútbol Club Barcelona. La grada no paraba de gritar «sí se puede», y el equipo volvió a crecer en su rendimiento (43-37, 25′). «Superman» Bogris dominaba la pintura, anotando su punto personal número catorce (45-40, 27′), y hacerse con un rebote en ataque. La fiesta sobre el parqué y en la grada, hacían rugir al canarismo.

Rodrigo San Miguel aumentó la diferencia (47-40, 28′) y Renfroe cometió unos pasos que obligaron a Bartzokas a parar el partido. Los visitantes, desbordados por los aurinegros, solo habían anotado siete puntos en el tercer periodo ante una intensa defensa de los canaristas. Tres tiros libres de Doellman (47-43, a 32” del final), volvieron a meter al Barcelona en el partido pero Fran Vázquez no falló desde la línea del 4,60 (49-43), para recuperar el control del partido tras un magnífico parcial de 20-10 en este periodo.

Un triple marca de la casa del estadounidense Davin White, sobre la bocina, puso nueve puntos arriba al conjunto amarillo y negro (54-45), aunque Tomic y Vezenkov se mostraron enormes en la pintura lagunera (55-49, 33′). El Canarias tenía que ganar el partido desde el perímetro y Doornekamp vio los cielos abiertos… contestando con otro triple (58-51, 33′). Un dos más uno, después de una brillante acción de asociación lagunera, volvió a poner a los de Vidorreta con diez puntos de ventaja a los suyos (63-53, 35′), ante un Barcelona que miraba hacia Tomic como posible salvador de la situación de su equipo, pero el Canarias iba lanzado y el jugador número 6, jugaba a pleno pulmón.

Vidorreta ordenó presionar tras canasta y los canaristas lo hicieron a rajatabla, luchando por todos y cada uno de los balones, tirándose al suelo a por el esférico como si no hubiese un mañana, respaldados por sus aficionados, que veían como el sueño de ganarle por primera vez al Barcelona se iba consolidando en realidad. Los blaugranas, fruto de esa presión, perdían una pelota tras otra y la recta final del partido se encaraba con nueve puntos por encima (64-55, 36′).

Un rebote estratosférico de Bogris, enorme, por encima de Tomic acabó con las pocas opciones que les quedaban a los catalanes, máxime cuando Juan Carlos Navarro fue sancionado con una falta antideportiva y Tim Abromaitis, con el suspense característico de Alfred Hitchcock, puso once puntos arriba a los suyos (68-57). A dos ataques del final del encuentro, el pabellón ya era una fiesta. En la última posesión, con triple desde la esquina (71-59), el Santiago Martín se vino abajo. El Canarias había logrado otro hito histórico. La última bestia negra, el Barcelona, dejaba de serlo.

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