Fotos: ACB Photo / T. Ruibal
José Luis Hernández (sbc) La Laguna (Tenerife)
El Canarias continúa abonado a la victoria, esta vez sufrida, ante el Río Natura Monbús Obradoiro en el Fontes do Sar (81-82). Un triple providencial de Rodrigo San Miguel a treinta y nueve segundos para finalizar el encuentro, dio al equipo de La Laguna la templanza y convicción necesaria para amarrar un choque que no pocas veces tuvo cuesta arriba.
Los de Txus Vidorreta, en un día poco brillante especialmente en el capítulo de la pérdidas de balón, sumaron su victoria número trece ante un rival herido. Obradoiro llevaba cinco partidos consecutivos sin ganar y estuvo a punto de romper su mala racha a costa de los aurinegros pero el conjunto tinerfeño seguirá, una semana más, con los grandes de la Liga Endesa, donde se ha ganado un puesto por méritos propios.

Comenzó el encuentro con igualdad, con el equipo local provocando numerosas pérdidas de balón de los canaristas, aunque estas no le daban a los gallegos ventaja en el marcador (9-9, 05:04). El Obradoiro, más cómodo sobre el parqué, aprovechaba las segundas opciones que les daban los visitantes, con muchos problemas para cerrar el rebote, para irse cinco puntos arriba con un mate espectacular de Allen, al final del primer cuarto (22-17).
Los aurinegros se quedarían anclados en el punto número diecisiete varios minutos, lo que aprovecharon los blanquiazules para, con un parcial de 5-0, aumentar la diferencia hasta los diez puntos de ventaja (27-17, 12′), en unos instantes de nula inspiración canarista. La defensa lagunera casi brillaba por su ausencia y Txus Vidorreta, desde el banquillo, no podía disimular la cara de enfado con sus pupilos. Fue en ese momento cuando volvió a aparecer la clase de Davin «globetrotter» White. Todo el juego visitante pasaba por sus manos y eso evitó que la diferencia en el marcador siguiera aumentado de forma considerable para los gallegos.
Los de Moncho Fernández se mostraban envalentonados, intensos en defensa y acertados en ataque, con ganas de romper su mala racha de cinco derrotas consecutivas (34-26). Sin embargo, el conjunto de Aguere reaccionó, con una espectacular canasta de Grigonis a aro pasado incluida y sendos triples de White y San Miguel (37-35), lo que obligó al técnico local a pedir tiempo muerto. No le sirvió de mucho a la squadra gallega que vio como el Canarias, con una canasta de «ametralladora» Doornekamp, se iba al descanso por delante en el electrónico (41-42).

En el tercer cuarto el partido se volvió espeso. Un dos más uno del canadiense Doornekamp daba la máxima ventaja, hasta el momento, a los aurinegros (41-45, 22´), que aumentó con un momentáneo (50-57), pero Obradoiro, apoyado desde la grada por sus seguidores, supo limar esa diferencia cuando el Canarias ya sumaba catorce pérdidas de balón. El equipo de Vidorreta estaba logrando mantenerse por delante en el marcador a pesar de la gran cantidad de pérdidas de balón ya reseñadas, hasta que un triple local, en el último segundo del cuarto, puso de nuevo la máxima igualdad en el marcador (62-62). Dulkis se había convertido en el líder del quinteto local y los había llevado, prácticamente, en volandas.
El Canarias, inmerso en una brillante temporada, no había viajado hasta Santiago de Compostela para irse con las manos vacías, así que se encomendaron a su juego y el Obradoiro a los árbitros, que se encargaron de mandar al banquillo a Doornekamp con una quinta falta inexistente o de dar por válido un dos más uno de Allen, fuera de tiempo, que daba oxígeno y una ligera ventaja a los locales (81-77).
En ese momento el norteamericano White buscó el pase para la canasta de «Superman» Bogris (81-79), cuando en una jugada clave, Rodrigo San Miguel anotaba un triple que ponía por delante a los laguneros a falta de treinta y nueve segundos para el final del encuentro (81-82). Los canaristas recuperaron el balón a falta de nueve segundos y, en la jugada posterior, volvieron a perderlo en una acción desafortunada de campo atrás… con siete segundos todavía en el marcador. El Obradoiro intentó ir a por el partido pero el lanzamiento de tres de Allen no entró y la afición aurinegra, por fin, pudo volver a respirar con tranquilidad y con una nueva victoria en el haber aurinegro. Nunca hubo trece mala.
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