- Los aurinegros vencen al Barcelona, por primera vez en la historia de la competición copera, con un Marcelinho Huertas estratosférico.
Por José Luis Hernández – Foto: CB Canarias-E. Cobos.
Las Palmas de Gran Canaria, 14 de febrero de 2025.
Actualizado a las 09.32 GMT

¡Una gesta inolvidable para la historia aurinegra! La Laguna Tenerife rompió barreras en la noche de ayer jueves al imponerse al todopoderoso Barça (91-86), conquistando con épica y determinación su séptima clasificación a semifinales de la Copa del Rey, la quinta de manera consecutiva. En una noche para el recuerdo, el equipo dirigido por Txus Vidorreta escribió otra página dorada en su trayectoria, demostrando que la resiliencia y la fe pueden doblegar a cualquier gigante.
El choque comenzó con un Barça imponente, que dominó el primer tramo del partido y llegó a mandar por doce puntos al filo del descanso (35-47), sembrando dudas entre la Fiebre Amarilla desplazada hasta el Gran Canaria Arena. Pero este Canarias no se rinde jamás. Liderados por un Marcelinho Huertas magistral y un Fran Guerra inmenso en los momentos clave, los aurinegros fueron limando la diferencia con una exhibición de esfuerzo colectivo, templanza y carácter competitivo.
Pese a la calidad del rival, pese a la historia en contra, los canaristas se mantuvieron firmes y, poseídos por una fe inquebrantable, voltearon el encuentro con un último cuarto de pura entrega. La defensa se hizo infranqueable, el ataque fluyó con inteligencia y el Gran Canaria Arena estalló en un clamor de júbilo al ver cómo los suyos lograban una victoria de prestigio. Por primera vez en la historia, el Canarias había doblegado a su bestia negra en la Copa del Rey. Una barrera más derribada, un sueño más que sigue vivo. ¡Que nadie despierte a este equipo, porque su ambición no conoce límites!
El choque arrancó con una intensidad desbordante, un pulso de ida y vuelta en el que los triples volaban sin cesar y La Laguna Tenerife trataba de contener a un Barça desatado, que mostraba su versión más arrolladora de los últimos tiempos. La resistencia aurinegra se sostuvo en los primeros compases, pero poco a poco el vendaval azulgrana fue imponiéndose. Un parcial de 0-7 (17-24) comenzó a inclinar la balanza, abriendo una brecha que los de Vidorreta debían cerrar si querían mantenerse con vida.
El conjunto de Aguere peleaba cada balón, pero el acierto exterior del Barça (7/12 en triples al descanso) y su profundidad de banquillo hacían estragos. La ventaja visitante crecía (35-47), mientras el público aurinegro en el Gran Canaria Arena protestaba airadamente varias decisiones arbitrales que no ayudaban a la remontada. Sin embargo, en los momentos más difíciles, apareció la magia de Marcelinho Huertas. Sus conexiones milimétricas con Gio Shermadini y un arreón final de segundo cuarto liderado por un descomunal Bruno Fitipaldo lograron reducir la brecha a solo siete puntos antes del descanso (47-54).
Tras la pausa, el guion parecía seguir el mismo camino: un Barça sólido, con ritmo y puntería, frente a un La Laguna Tenerife que se negaba a rendirse. Pero si hay algo que define a este equipo es su fe inquebrantable. La figura de Fran Guerra, el último Mencey, emergió con fuerza, dominando ambos lados de la cancha, mientras Huertas desplegaba su enésima clase magistral, tomando el control del partido con la determinación de los grandes líderes.
La Laguna Tenerife empezó a recortar distancias, empujado por el buen hacer de Thomas Scrubb y Aaron Doornekamp, dos guerreros incansables. Un 2+1 de Jaime Fernández incendió la grada y encendió definitivamente la llama de la remontada. La energía era contagiosa, la defensa se convirtió en un muro y el Barça, que en la primera mitad había jugado con una confianza insultante, comenzó a perder certezas.La épica ya estaba escrita en el aire, y los aurinegros la hicieron realidad con un último cuarto memorable. Cada posesión se disputaba como si fuera la última, cada punto valía oro. La moral azulgrana se quebró ante un Canarias que, en un acto de fe y coraje, tomó las riendas del partido para culminar una remontada legendaria.
El Canariass sigue haciendo historia, derribando barreras y demostrando que no hay límites para su ambición. El sábado, en semifinales, espera el Unicaja Málaga (17:30 horas). El mensaje está claro: competir sin miedo, soñar sin límites. ¡Este equipo está hecho para la gloria.












































































