Las tres Copas Intercontinentales de Carmelo “Mago” Cabrera (II)

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Archivo. SuperBasket Canarias.
  • Internacional en 102 ocasiones, jugador de la selección de Europa en 1975 y con un palmarés de vértigo que incluye dos Copas de Europa, tres subcampeonatos de Europa, diez Ligas, un subcampeonato de Liga, siete Copas del Generalísimo y tres Copas Intercontinentales, todos estos entorchados logrados con el Real Madrid. .
  • Carmelo Cabrera Domínguez (Las Palmas de Gran Canaria,1950), también jugó para Miñón Valladolid y, por supuesto, para el Club Baloncesto Canarias. Base irreverente que hizo del riesgo una costumbre, fue campeón de Primera División B con el equipo de La Laguna.

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José Luis Hernández | @JoseLuisHdezT7
Fotos: Archivo / José Luis Hernández
SuperBasketCanarias.info
30 de Agosto de 2017
Carmelo Cabrera vestido de aurinegro y luciendo el mítico 7 / Foto: Archivo / José Luis Hernández
Carmelo Cabrera vestido de aurinegro y luciendo el mítico 7 / Foto: Archivo / José Luis Hernández

LA LAGUNA (TENERIFE) – Habíamos finalizado el primer capítulo de esta trilogía histórica con la consecución de la primera Copa Intercontinental del emblema aurinegro, Carmelo Cabrera, en Buenos Aires 1976, defendiendo la camiseta del Real Madrid. Al siguiente año, el equipo merengue defendió su título en España y, lógicamente, no dio opción alguna a ninguno de sus contrincantes para que pudieran levantar la Copa Intercontinental en su extinta pista de la Avenida de la Castellana.

Madrid 1977

Del 4 al 8 de octubre se disputó la XI edición de la Copa Intercontinental en el pabellón de la ciudad deportiva del Real Madrid. Los rivales fueron los Dragones de Tijuana, Francana de Brasil, Maccabi Tel Aviv, Universidad de Providence y Mobilgirgi Varese.

Desde la primera edición del torneo, en 1968, no se había vuelto a celebrar la Copa Intercontinental en la capital española. El Real Madrid, vigente campeón, se enfrentó en la primera jornada con el Francana brasileño, al que ganó con facilidad (113-94). Los de Sainz mantuvieron un tono regular en su juego, considerando que era su primer partido, destacando Coughran, Walter y Rullán, aunque los demás integrantes de la plantilla cumplían sin tener que hacer muchos alardes.

En la segunda jornada de la Copa Intercontinental, el Real Madrid logró un nuevo triunfo, difícil y trabajado, ante el Maccabi (105-97). Los madridistas no podían despegarse de un Maccabi que confirmaba sobre la pista tener una gran plantilla. Brabender volvió a convertirse en el alma del equipo blanco, mientras en el equipo rival era Perry el que alcanzaba cotas excepcionales de rendimiento.

Real Madrid y Mobilgirgi Varese se mantenían como los dos únicos equipos invictos y se iban a jugar el título en la última jornada. El Madrid había vencido a los Dragones de Tijuana (129-103) y Mobilgirgi Varese al Francana por (85-82). El título de campeones del mundo se lo iban a disputar a una sola carta, pero en la pista del Real Madrid, lo que suponía una gran ventaja para el campeón de la Liga española.

El Real Madrid no dejó pasar la oportunidad y se convirtió, por segunda vez consecutiva, campeón de la Copa Intercontinental ganándole a todos sus rivales. Al igual que en la Copa de Europa, el partido más importante de los madrileños fue ante los varesinos, en la cuarta jornada, en la que los merengues cuajaron una gran actuación y ganaron por 115-94.

Los de Lolo Sainz arrasaron, literalmente, al equipo italiano. Dieron una imagen de ser muy superiores a su rival, que en ciertos momentos del partido se vio apabullado por el conjunto madridista. La Mobilgirgi intentó aferrarse a todo pero no acertó en nada, ni siquiera las tácticas que tan buen resultado le habían proporcionado ante el Maccabi.

El Madrid ofreció un recital sobre el parqué de la ciudad deportiva difícilmente igualable. Desde el primer minuto los españoles tomaron la delantera en el marcador aunque los italianos intentaban que la diferencia no fuera muy amplia. En el minuto 13 comenzaron a abrir brecha los blancos hasta los 13 puntos de ventaja del descanso.

En la reanudación se pudo presenciar el auténtico recital de los locales llevados en volandas pro Cabrera. Si hasta ese momento los merengues habían jugado bien, a partir de ese momento lo bordaron. Así fueron aumentando la diferencia hasta esos 24 puntos finales, que proclamaban al Real Madrid, por segunda vez consecutiva, campeón de la Copa Intercontinental.