La Laguna Tenerife le baja los humos al Baxi Manresa (73-84)

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  • Los laguneros se mantienen invictos en la Liga de Campeones de Baloncesto tras doblegar a los rojiblancos en un ambiente hostil.

Por José Luis Hernández / Fotos: BCL Photo

La Laguna-Aguere (Tenerife), 5 de febrero de 2025.

Actualizado a las 22.35 GMT

En una noche de baloncesto vibrante, en una de esas batallas que exigen algo más que talento, el equipo dirigido por Txus Vidorreta volvió a demostrar por qué sigue invicto en Europa. La Laguna Tenerife le bajó los humos al Baxi Manresa y asaltó el Nou Congost con una mezcla de resiliencia, inteligencia táctica y fe inquebrantable, doblegando a los manresanos por un claro 73-84 y consolidándose como líder del Grupo K en el Top 16 de la Liga de Campeones de Baloncesto (BCL).

No fue una victoria cualquiera. Enfrente, un rival en plena forma y un escenario siempre hostil, donde cada canasta cuesta el doble y cada error se paga caro. Tampoco ayudaron las adversidades, como la temprana expulsión de Gio Shermadini en el minuto 9, un golpe que podría haber desestabilizado a cualquier otro equipo. Pero el Canarias ha demostrado, una vez más, que se crece en la dificultad, que sabe encontrar respuestas en los momentos más complejos.

El dominio en ambas zonas del Mencey Fran Guerra, capaz de anotar 16 puntos y capturar 8 rebotes para firmar un 21 de valoración, resultó clave para sostener a la escuadra amarilla y negra en los momentos de mayor tensión. Marcelinho Huertas, con su batuta mágica de siempre, guió con maestría los tiempos del partido, mientras que hombres como Joan Sastre, Thomas Scrubb, Jaime Fernández y Aaron Doornekamp aparecieron con precisión quirúrgica en los momentos determinantes.

Pero más allá de los nombres propios, fue el espíritu colectivo aurinegro lo que marcó la diferencia. La Laguna supo leer el partido con inteligencia, adaptarse a las circunstancias, entre ellas un arbitraje de una categoría ínfima, y encontrar siempre la mejor versión de sí mismo cuando más falta hacía. Así, con temple y oficio, el Canarias se apuntó una victoria de enorme valor, no sólo para mantener su impecable trayectoria en Europa, sino para reafirmar su ambición en la máxima competición organizada por FIBA Europa.

El encuentro arrancó con el ímpetu esperado de un Manresa dispuesto a hacer valer su fortaleza como local. Con el rumano Emanuel Cate imponiendo su presencia en la pintura, los anfitriones buscaron abrir brecha desde el inicio (4-0), tratando de marcar territorio ante un Canarias que, lejos de inquietarse, optó por la paciencia. La respuesta llegó con el temple de Thomas Scrubb y la precisión de Aaron Doornekamp desde el perímetro, desactivando la primera acometida catalana (6-9).

Sin embargo, el equipo del orensano Diego Ocampo no tardó en recuperar el mando. Cate siguió castigando por dentro, sumando nueve puntos en un primer cuarto donde el Manresa dominaba el rebote ofensivo y encadenaba un parcial de 7-0 para ponerse por delante (17-13). Mientras tanto, los aurinegros movían bien el balón, pero el acierto desde el triple no les acompañaba, impidiéndoles desplegar su habitual juego fluido.

El primer gran golpe del partido llegó antes de que terminara el cuarto inicial. En apenas unos segundos de desconcierto arbitral, Gio Shermadini veía la doble técnica por protestar varias faltas seguidas y era descalificado (minuto 9). Un jarro de agua fría para los tinerfeños, que ya contaban con la ausencia de Tim Abromaitis, quien no viajó por su reciente paternidad. Con la rotación interior mermada, el Canarias se veía obligado a reinventarse sobre la marcha, aferrándose a su resiliencia mientras el Baxi intentaba desgastar a los generadores de juego canaristas con una defensa física y asfixiante.

Pese a la adversidad, los baloncestistas entrenados por Txus Vidorreta no se descompusieron. Mejoraron prestaciones en el rebote y encontraron en Marcelinho Huertas el faro necesario para resistir. El brasileño asumió la responsabilidad en ataque y, con 11 puntos antes del descanso, mantuvo a los suyos en la pelea. Pese a la intensa defensa manresana, el Canarias logró imponer su impronta en ciertos tramos del segundo cuarto. Un triple desde la esquina de Joan Sastre les otorgaba una pequeña renta (30-34), aunque la reacción local no se hizo esperar. Ocho puntos seguidos de Cameron Hunt y una canasta de Massa devolvían el mando al Baxi al llegar al intermedio (40-39).

Con el inicio del tercer cuarto, el partido entró en una fase densa, donde cada posesión se peleaba como un bien preciado. El choque se volvió espeso, un territorio donde la experiencia y el carácter del Canarias emergieron con fuerza. A pesar de que los locales trataban de llevar el partido a su terreno, con David Krämer cargándose de faltas y el empuje del público como aliento extra, los aurinegros no le perdieron la cara al duelo. Y cuando el encuentro exigió un golpe de autoridad, lo dieron con firmeza.

El punto de inflexión llegó en el tramo final del tercer cuarto. En un abrir y cerrar de ojos, La Laguna Tenerife firmó un parcial letal que silenció el Nou Congost. Primero, un triple imposible de Thomas Scrubb sobre la bocina desde el medio campo, un golpe de efecto que descolocó a los locales. Después, cinco puntos consecutivos de un inspirado Joan Sastre ampliaban la brecha a diez puntos (57-67, min. 31), sembrando la inquietud entre los aficionados manresanos.

El BAXI no se rindió y trató de resistir. Con Steinbergs liderando un intento de reacción (66-70), los de rojo y blanco amagaron con devolver la emoción al encuentro. Pero el Canarias tenía otros planes. En los momentos de la verdad, el oficio y la sangre fría fueron determinantes. Jaime Fernández, entonces, sacó unos tiros libres claves y anotó una bombita. Y cuando el partido pedía un golpe definitivo, llegaron dos triples letales: uno de Aaron Doornekamp y otro de Marcelinho Huertas, enterrando cualquier esperanza catalana.

Así, con temple y determinación, La Laguna Tenerife cerró una victoria de enorme mérito. Un triunfo trabajado, sufrido y forjado en la adversidad, que refuerza, aún más, su candidatura en Europa y demuestra que, cuando más difícil se ponen las cosas, el Canarias siempre encuentra el camino.

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