El año 2025, al que apenas le queda unas horas de vida, ha sido para el Club Baloncesto Canarias un ejercicio de continuidad bien entendida. Sin alardes ni sobresaltos, el equipo entrenado por Txus Vidorreta mantuvo su sitio entre los mejores de la Liga Endesa, la mejor competicón doméstica de Europa, confirmó su presencia en las grandes citas del calendario y volvió a demostrar que su techo competitivo no depende del ruido exterior, sino de una estructura sólida y reconocible.
En el plano estatal, La Laguna Tenerife completó una temporada regular consistente que le permitió estar, una vez más, en la Copa del Rey. Allí, los aurinegros dejaron una de las actuaciones más destacadas del torneo al imponerse al FC Barcelona en cuartos de final, un triunfo que volvió a situar al equipo en el centro del escenario por enésima ocasión. El camino se detuvo en semifinales ante Unicaja, en un duelo intenso que reflejó la exigencia de una competición sin margen para el error.
Ese mismo nivel de fiabilidad se trasladó al contexto europeo. La Laguna Tenerife volvió a alcanzar la Final Four de la Basketball Champions League, consolidando una presencia casi habitual en las rondas decisivas del torneo. Atenas fue testigo de un nuevo intento por alcanzar la cima, aunque el desenlace fue esquivo. Pese a ello, la sensación fue la de siempre: La Laguna Tenerife compite, se mantiene y vuelve. Siempre entre los mejores.
Los Playoffs de la Liga Endesa ofrecieron un cierre coherente al curso. Tras finalizar la fase regular en una extraordinaria tercera posición, el equipo superó con solvencia la primera eliminatoria, antes de encontrarse con un Valencia Basket que terminó imponiendo su profundidad y potencia. Una despedida sin dramatismos, acorde a una temporada de alto nivel sostenido.
Lejos de introducir cambios profundos, el club optó por la continuidad de cara al nuevo curso. Y el inicio de la temporada 2025-26 no hizo sino reforzar esa decisión. Con el bloque reconocible y un baloncesto ya interiorizado, los aurinegros volvieron a situarse en la zona alta de la clasificación, dejando victorias de peso y partidos decididos por detalles ante los otros grandes del campeonato doméstico.
Por si todo esto fuera poco y deportivamente hablando, la aparición de la Liga U abrió un nuevo frente competitivo con la puesta en escena del Fundación CB Canarias, al igual que el regreso del baloncesto femenino a la entidad aurinegra tras décadas de ausencia y la permanente apareción de los equipos de cantera masculinos en torneos y citas de prestigio.
Más allá del parqué, 2025 también dejó señales de futuro. El crecimiento de la masa social, comprimida durante años por el aforo del Santiago Martín, encontró respuesta en la presentación del proyecto del nuevo pabellón en Las Mantecas. Una infraestructura pensada para acompañar el desarrollo deportivo y social del club amarillo y negro, en el que se pueda ofrecer un espacio acorde a una afición que ha crecido al mismo ritmo que su equipo.
El año quedará marcado, además, por un relevo histórico en los despachos. Félix Hernández cerró una etapa de más de dos décadas al frente del CB Canarias, dejando un legado que transformó al club desde las categorías inferiores hasta convertirlo en un referente de la ACB y del baloncesto europeo. Su sucesor, Aniano Cabrera, asumió la presidencia con una premisa clara: preservar lo construido y seguir avanzando desde la estabilidad.
Así, aderezado con un trabajo fantástico de la Fundación del CB Canarias en el aspecto social, 2025 se cierra para La Laguna Tenerife como un año sin rupturas, pero lleno de significado. Porque cuando la excelencia se convierte en costumbre, repetir la historia no es un síntoma de estancamiento, sino de solidez. ¡A por el 2026!