-
El dorsal 3 del Canarias superó una rotura de cruzado y reapareció en la victoria de La Laguna Tenerife sobre el Girona.
Por José Luis Hernández– Fotos: ACB Photo-E. Cobos
La Laguna-Aguere (Tenerife), 19 de enero de 2025.
Actualizado a las 10.54 GMT

Trescientos días tuvieron que pasar para que Jaime Fernández volviera a vestir los colores que lo vieron brillar: el amarillo y negro de una camiseta que, más que un uniforme, se había convertido en su emblema de lucha y pertenencia. La espera, larga y cargada de incertidumbre, llegó a su fin en una tarde que parecía estar escrita para él. Desde el primer momento en la cancha, Jaime demostró que su esencia seguía intacta: cuatro asistencias que no solo se transformaron en puntos, sino que también revelaron el sacrifico y el compromiso que nunca lo abandonaron, ni siquiera en los momentos más difíciles de su recuperación.
Pero el verdadero triunfo llegó después. Al concluir el partido, sus compañeros, en un gesto espontáneo y lleno de significado, lo alzaron por los aires. No era solo un homenaje a un jugador; era un tributo a su esfuerzo, a su regreso y a lo que representaba para todos ellos. La ovación de la Fiebre Amarilla se fundió con los aplausos, mientras Jaime, elevado sobre los hombros de sus compañeros, sonreía con la mirada al cielo. Jaime está de vuelta.



























































