- El Canarias afronta una batalla deportiva en tierras italianas, donde el liderato del Grupo K y el pase a cuartos están en juego ante un Pallacanestro Reggiana que busca la revancha.
Por José Luis Hernández – Fotos: BCL Photo
La Laguna-Aguere (Tenerife), 12 de marzo de 2025.
Actualizado a las 14.48 GMT

Hay noches en las que el destino se juega en cuarenta minutos y esta es una de ella. En el PalaBigi de Reggio Emilia, el Canarias se enfrenta a su propio desafío: una victoria que lo catapulte directamente al playoff de la Basketball Champions League como líder indiscutible del Grupo K.
El camino hasta aquí no ha sido sencillo pero sí tremendamente efectivo, donde las apariciones en la BCL de la escuadra lagunera se cuentan, todas, por victoria. Pero este equipo, curtido en muchas batallas europeas, llega dispuesto a plantar cara a un rival que ha aprendido a rehacerse después de la contundente derrota en el Santiago Martín Tenerife (91-69).
La Reggio Emilia ha evolucionado desde aquel traspié en suelo isleño. Bajo la dirección de Dimitris Priftis, los italianos han encontrado el equilibrio entre músculo y talento. Ganaron en Aliaga tras una épica prórroga (87-91) y arrollaron en casa a Manresa por 85-70. Ahora se aferran a la segunda posición del grupo con un registro de 2 victorias y 1 derrota, decididos a cobrarse la revancha ante el líder, el Canarias.
Enfrente, los baloncestistas de amarillo y negro y amarillo deberán desplegar su mejor versión para frenar a una plantilla versátil y contundente. Cassius Winston, el director de orquesta, amenaza con su instinto anotador, promedia 16,6 puntos por partido, mientras que Jamar Smith y Jaylen Barford acechan desde el perímetro como francotiradores sin tregua. El francés Stephane Gombauld, tras su exhibición en el encuentro de ida con 18 puntos, intentará imponer su físico bajo el aro, mientras que el ex NBA Kenneth Faried promete espectáculo y potencia en cada salto.
Pero el Canarias no teme al reto. Sabe que la clave estará en la defensa, como siempre, en construir un muro colectivo que desgaste el ímpetu italiano. La intensidad será el lenguaje de un partido en el que cualquier pérdida de balón puede costar caro. Igualar el rigor físico del rival y mantener el control de los rebotes se convierte en una cuestión de supervivencia en una cancha que ruge al unísono y donde La Laguna Tenerife quiere sellar su pase a cuartos como primeros de grupo, asegurando, además, el factor cancha en la eliminatoria de cuartos de final. Una victoria aurinegra sería el premio a la perseverancia, a esa voluntad inquebrantable que caracteriza al conjunto de La Laguna.




























































