- Fundación CB Canarias se rehízo de un 41-63 y llevó al límite al Joventut de Badalona (76-78). Un robo verdinegro en los segundos finales, frustró una remontada que ya latía en el Santiago Martín.
Por José Luis Hernández. Fotos: ACB Photo-E. Cobos.
La Laguna-Aguere (Tenerife), 27 de febrero de 2026.
Publicado a las 20.57 GMT.

Se escapó cuando ya se saboreaba. El segundo equipo del Club Baloncesto Canarias, Fundación CB Canarias, caminó por el alambre y estuvo a un paso de firmar una noche de esas que se guardan en la memoria, pero la moneda cayó del lado del Joventut de Badalona (76-78). Del abismo del -22 (41-63, minuto 26) a un final con el pabellón en vilo, los aurinegros escribieron una remontada que rozó la épica y se quedó en susurro.
Sin Dylan Bordón, concentrado con Argentina, ni Emilis Prekevicius, enrolado en el NexGen de Euroliga, el grupo dirigido por Ronald Cómez tiró de carácter cuando el acierto no acompañó. El partido tuvo fases espesas en ataque, con pérdidas que pesaron como una losa, nueve al descanso, pero nunca faltó el empeño. Enfrente, la Penya encontró claridad en las manos de Adrián Torres, autor de 22 puntos, bien escoltado por Buben, Macías y Niebla, una sociedad que sostuvo a los catalanes en los momentos de mayor exigencia.
El inicio fue prometedor para los isleños, como un amanecer despejado: 7-0 con Xabi López y Mohamed Sangaré marcando territorio. Sin embargo, el viento cambió pronto. Las faltas de Sangaré, un percance de Louis Riga y un parcial de 0-7 devolvieron el duelo al equilibrio (12-13). A partir de ahí, intercambio constante y ventajas cortas para un Joventut que fue creciendo hasta marcharse al descanso con un 34-43, coronado por un triple sobre la bocina de Torres.
Tras el intermedio llegó la tormenta. Un parcial demoledor disparó la renta hasta el 41-63 y dejó al Canarias contra las cuerdas. Pero cuando parecía que el guion estaba cerrado, apareció el orgullo de los canaristas. Ajustes atrás, rebote peleado como si fuera el último y un paso al frente colectivo cambiaron la inercia. Erikson Lima dio presencia interior y Rafa Rodríguez, recién salido de la enfermería, encendió la llama con dos triples que hicieron creer al Santiago Martín.
El electrónico fue encogiéndose, punto a punto, como quien escala una pared sin red. Incluso con 55-70 mediado el último cuarto, los aurinegros no dejaron de insistir. Y así, entre defensa y fe, se plantaron en un final de una sola posesión. Con 76-78 y tras dos errores visitantes desde el tiro libre, el balón fue aurinegro. El tiempo se hizo denso. No hubo lanzamiento. Un robo de Torres en el suspiro definitivo apagó la última esperanza lagunera y dejó al filial con las manos vacías, pero con la certeza de haber competido hasta el último latido.
Sin tiempo casi para descansar, el equipo aurinegro volverá a escena este sábado ante el potente FC Barcelona Bàsquet también en el Santiago Martín (16.00 horas), con la convicción de que noches así, aunque duelan, también forjan carácter.














































































