Cuando el Cajacanarias ganó en Inglaterra en la Copa Korac

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Dan Bingenheimer trata de superar a su defensor en el Cajacanarias–Birmingham Bullets.
  • La visita de hoy a los London Lions recupera el recuerdo de la eliminatoria de 1988-89 frente al Birmingham Bullets, resuelta por el Cajacanarias con dos victorias.

José Luis Hernández. Fotos: Archivo.

Barcelona (Catalunya), 06 de octubre de 2026.

Publicado a las 01.36 GMT.

La plantilla del Cajacanarias en el Juan Ríos Tejera, el día que escribió otra página de su historia europea al eliminar al Birmingham Bullets en la Copa Korac 1988-89. Foto: Archivo.

La memoria europea del Canarias guarda un capítulo escrito en Inglaterra. Antes de la cita de hoy, martes 6 de octubre, ante los London Lions en la EuroCup, hubo otro viaje, otro rival y otra competición. En la temporada 1988-89, el entonces denominado comercialmente Cajacanarias, hoy La Laguna Tenerife, se enfrentó al Birmingham Bullets en la Copa Korac. Aquella expedición regresó con una victoria que después tendría continuidad en La Laguna.

Un pasaporte ganado en la cancha

El equipo dirigido por José Carlos Hernández Rizo había conseguido el derecho a competir en Europa gracias al sexto puesto de la temporada 1987-88 en la Liga ACB. La clasificación premiaba el trabajo de aquel grupo y permitía al club recuperar una experiencia que había conocido más de una década antes. La primera participación canarista en la Korac se remontaba al curso 1977-78. Entonces, el Canarias Caja Rural, todavía en la segunda categoría nacional, había aceptado una invitación y se había enfrentado al SSV Hagen alemán. Once temporadas después, el regreso llegaba respaldado por los méritos adquiridos sobre el parqué.

Primero Birmingham, después La Laguna

La eliminatoria comenzó en Inglaterra. El Cajacanarias se impuso por 84-96, una diferencia de doce puntos que le permitió encarar la vuelta con ventaja. El primer paso estaba dado, pero todavía quedaba completar el trabajo ante la Fiebre Amarilla.

El Juan Ríos Tejera acogió el segundo encuentro. Allí, los laguneros volvieron a superar al Birmingham Bullets, esta vez por 96-72, y sellaron el pase a la siguiente ronda. Dos partidos, dos victorias y 36 puntos de diferencia en el balance conjunto reflejaron la enorme superioridad del Canarias.

En la vuelta destacaron Salva Díez, con 23 puntos; Dan Bingenheimer, con 17; Matías Marrero, con 12; y Kurt Nimphius, con 11. Junto a ellos, también formaban parte de aquel plantel José Carlos Cabrera, Germán González, Pepón Artiles, Manolo de las Casas y Antonio Campoamor, amén de los jugadores júniors Cándido Gómez, Óscar Cubas y Pedro Solana. Nombres que permiten poner rostro a aquellos años y recuperar una época en la que las noches europeas tenían su casa en el Ríos Tejera.

Una victoria en la cancha, una derrota en la identidad

La camiseta también cuenta la historia de un equipo. En sus colores se reconocen generaciones de aficionados, se conservan recuerdos y se expresa un sentimiento de pertenencia. El Canarias tenía los suyos, ligados a su trayectoria y a su gente, y aquella oportunidad, ante los británicos, de mostrarlos fuera de nuestras fronteras merecía mucho más respeto.

Cuesta entender, aún a día de hoy, que un premio ganado sobre el parqué acabara acompañado de semejante renuncia visual. El pasaporte europeo debía servir para proyectar con orgullo la identidad canarista, con el amarillo y negro por bandera. Vestirse con los colores del eterno rival, azul y blanco, significó dejar una parte de esa identidad fuera de la maleta. El Canarias ganó en la cancha, pero aquella equipación vergonzoza y vergonzante fue una derrota de su propia esencia, como así lo expresó la Fiebre Amarilla desde la grada.

El camino terminó en Bélgica

Después del Birmingham Bullets llegó el Maes Pils de Malinas. El Canarias ganó la ida en La Laguna por 81-72, pero cayó en Bélgica por 97-84 y quedó eliminado. El desenlace estuvo marcado por la acumulación de jugadores eliminados por faltas, que obligó al equipo amarillo y negro a terminar con solo tres hombres en pista. Aquel amargo final no borra el doble triunfo frente al conjunto inglés. Birmingham quedó incorporado al mapa de los recuerdos canaristas, como una de las primeras estaciones de un recorrido continental que con los años adquiriría otra dimensión.

Hoy le toca a Londres. Cambian la ciudad, el adversario y el torneo, pero la memoria también viaja con el equipo lagunero. Décadas antes de esta nueva cita en la EuroCup, el Canarias ya había representado a La Laguna, a Tenerife y a Canarias en Inglaterra y había regresado con una victoria en su equipaje.