40 años del día en que el Juan Ríos Tejera se convirtió en la casa del Canarias

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  • Este 13 de septiembre se cumplen cuatro décadas del estreno oficial del conjunto aurinegro en San Benito. Aquel 105-78 ante el Oximesa Granada abrió una relación de 24 años entre el Canarias y uno de los escenarios esenciales de su historia.

Por José Luis Hernández. Fotos: Archivo.

La Laguna-Aguere (Tenerife), 13 de septiembre de 2026.

Publicado a las 12.03 GMT.

Ellos inauguraron el Juan Ríos Tejera. Hace 40 años. Foto: Archivo.

El 13 de septiembre de 1986, el Canarias no estrenó únicamente una temporada. Estrenó casa. Aquel sábado, el conjunto aurinegro recibió al Oximesa Granada en la primera jornada del curso 1986/87 y disputó el primer partido oficial de su historia en el Pabellón Juan Ríos Tejera de La Laguna. El resultado, un contundente 105-78, acompañó una jornada que acabaría adquiriendo una dimensión mucho mayor con el paso del tiempo.

Hoy se cumplen exactamente 40 años de aquel estreno. El Canarias regresaba entonces a la máxima categoría del baloncesto español después de haber conquistado el tercer ascenso de su historia. Lo hacía además como representante canario en la ACB tras el descenso del Claret grancanario y apenas cuatro años después de haber formado parte del grupo de clubes fundadores de la competición.

José Carlos Hernández Rizo, técnico del ascenso, continuaba al frente de un equipo que llegaba a la élite obligado también a cambiar de escenario. Durante una década, entre 1976 y 1986, la pista del Colegio Luther King había sido la casa aurinegra. Allí había vivido el club tres ascensos a la máxima categoría y su primera participación europea, en la desaparecida Copa Korac. Pero el Canarias había crecido. La normativa de la ACB exigía un aforo superior a las 3.000 personas y la masa social canarista demandaba también un recinto de mayores dimensiones. La continuidad en la ciudad de La Laguna pasaba por adaptar una nueva instalación. Y ahí apareció San Benito.

Una transformación a contrarreloj

El pabellón situado en la Calle Leopoldo de la Rosa Olivera, muy próximo al Instituto de Bachillerato San Benito  y junto al Instituto de Formación Profesional y la guardería municipal ya existía, pero aquel verano tuvo que someterse a una profunda transformación para poder albergar baloncesto ACB. La instalación, levantada sobre unos terrenos que anteriormente habían acogido fincas y cultivos y posteriormente un campo de fútbol de tierra, disponía hasta entonces de una cancha de asfalto. También de vestuarios.

Para recibir al Canarias fue necesario instalar parqué, colocar los puntos de luz y megafonía, colocar canastas nuevas y acometer obras interiores para dotar al pabellón de banquillos, accesos y graderíos, entre otros. La inversión ascendió a 170 millones de pesetas. El Ayuntamiento de La Laguna, presidido entonces por Pedro González, desempeñó un papel decisivo en una obra ejecutada prácticamente a un ritmo vertiginoso. Más de un centenar de trabajadores participaron en los trabajos, que llegaron a desarrollarse en tres turnos durante muchos días previos a la inauguración.

El esfuerzo de aquellos operarios también tuvo espacio en la jornada histórica. El día del estreno fueron invitados al palco y recibieron el reconocimiento de la Fiebre Amarilla. El Pabellón de San Benito pasaba además a llevar el nombre de Juan Ríos Tejera, uno de los históricos valedores del Club Baloncesto Canarias.

La víspera que pudo cambiarlo todo

El partido estuvo a punto de encontrar un obstáculo mucho mayor que cualquier rival. La tarde anterior al estreno todavía faltaba un requisito imprescindible: la homologación de la cancha por parte de la ACB. Las dimensiones existentes entre los límites de la pista, los banquillos y el muro perimetral no se ajustaban exactamente a la normativa. La diferencia rondaba los 15 centímetros. El entonces responsable del Colegio Tinerfeño de Árbitros, Miguel Díez Alegre, terminó dando el visto bueno a la instalación. Una decisión que permitió que el Canarias pudiera disputar allí su regreso a la máxima categoría del baloncesto español.

Pero las dificultades no terminaron ahí. Los marcadores electrónicos adquiridos para el nuevo recinto lagunero tampoco llegaron a tiempo a la isla. Se llegó a estudiar la posibilidad de utilizar los existentes en el Parque San Francisco del Puerto de la Cruz, pero finalmente fue trasladado hasta San Benito el marcador del Pabellón Paco Álvarez de Santa Cruz. Todo quedó preparado para el sábado.

Una plantilla para regresar entre los grandes

El Canarias estaba presidido por Santiago Martín, que afrontaba su cuarto año al frente de la entidad, mientras que Pepe Cabrera ejercía la dirección deportiva y la gerencia. El equipo conservaba una parte importante del bloque que había logrado el ascenso. Seguían Carmelo Cabrera, Salva Díez, Juan Méndez, Eddie Phillips y Manolo de las Casas. A ellos se incorporaron Germán González, Paco Solé, Matías Marrero y Mike Harper, además de completar el plantel Pepón Artiles y Arteaga.

Germán González acabaría convirtiéndose posteriormente en el máximo anotador histórico del club durante más de tres décadas. Harper, por su parte, llegaba desde el Antibes francés después de haber jugado también en Trieste y Forli, donde coincidió con el propio Eddie Phillips, y de contar con experiencia en la NBA con Portland Trail Blazers. Junto a Eddie Phillips, que también tenía experiencia en la mejor liga del mundo con la camiseta de los New Jersey Nets, formaría una de las parejas interiores de mayor calidad que se ha visto en la historia de la Liga ACB.

Paralelamente, el club trabajaba en la búsqueda de un patrocinador principal. La empresa Unipublic, vinculada entre otros eventos a la Vuelta Ciclista a España, había recibido el encargo de encontrar una firma que acompañara comercialmente al representativo canario a cambio de unos 22 millones de pesetas. No prosperaron las opciones de Gin MG, que luego patrocinó al Español, ni Whisky Dyc, que terminaría vinculado al Breogán de Lugo. El respaldo llegaría finalmente de la Caja General de Ahorros de Canarias, CajaCanarias, cuando el Canarias ya destacaba en la ACB por sus magníficos resultados.

105-78 para abrir una época

El estreno oficial llegó apenas unos meses después de que Tenerife hubiera sido una de las sedes del Mundobasket de 1986. El Canarias apenas había podido completar un par de entrenamientos sobre el nuevo parqué antes de recibir al Oximesa Granada. Pero aquello no fue un problema. Con el pabellón prácticamente lleno, el conjunto lagunero dominó el encuentro y se impuso por 105-78.

José Carlos Hernández Rizo utilizó únicamente a seis jugadores. Eddie Phillips lideró la victoria con 37 puntos, 11 rebotes y 7 robos, mientras que Mike Harper firmó 18 puntos, 13 rebotes y cinco tapones. El Oximesa contaba entonces con jugadores como los hermanos Álvarez, uno de ellos llegó a jugar años después con el Canarias, Larry Spicer o Joe Cooper, pero aquella tarde perteneció al Canarias. Y también al Juan Ríos Tejera.

El comienzo de 24 años de historia

Aquel partido abrió una etapa que se prolongaría hasta 2010. Durante 24 años, San Benito fue escenario de algunos de los capítulos esenciales de la historia aurinegra. Allí vivió el Canarias la brillante etapa de finales de los ochenta, con dos sextos puestos en la ACB y una nueva participación en la Copa Korac. También sufrió el descenso, años difíciles y varios intentos de regresar a la máxima categoría, entre ellos aquel inolvidable y doloroso quinto partido ante el Salamanca de la temporada 1993/94.

Después llegaría la reconstrucción. El club tuvo que volver a empezar desde abajo y recorrer nuevamente el camino competitivo desde la Primera Autonómica, pasando por la EBA y las categorías LEB. El Juan Ríos Tejera acompañó buena parte de aquel renacimiento antes de que el Canarias terminara trasladándose al Santiago Martín en 2010. Habían pasado casi dos décadas y media desde aquella primera tarde.

Cuarenta años después, el 13 de septiembre de 1986 permanece como una de esas fechas que ayudan a explicar la historia moderna del Club Baloncesto Canarias.

Aquel día comenzó mucho más que una temporada. Comenzaron 24 años de baloncesto, recuerdos y sentimiento aurinegro en el Juan Ríos Tejera.