Por José Luis Hernández – Fotos: ACB Photo-Emilio Cobos.
La Laguna-Aguere (Tenerife), 28 de febrero de 2025.
Actualizado a las 21.12 GMT

Las temporadas baloncestísticas siempre tienen esos momentos clave, esos instantes en los que un jugador tiene la oportunidad de dar un paso adelante y demostrar su valía. En el caso del Canarias, ese momento ha llegado para Lluís Costa. La reciente lesión de Bruno Fitipaldo, al que le deseo una pronta recuperación, ha abierto de par en par una puerta que, hasta ahora, estaba entreabierta para el baloncestista barcelonés y por la que salía de vez en cuando. El equipo aurinegro ha perdido a un armador sólido, pero dentro de la desgracia, con esta gran adversidad surge una oportunidad: la de Lluís Costa, quien debe ahora tomar las riendas del equipo y acompañar a ‘La Magia’ de Marcelinho Huertas en la dirección del juego isleño.
Es difícil no reconocer que la lesión del bueno de Fitipaldo es un golpe duro para el equipo, no sólo por todo lo que aporta en la cancha, sino también por su personalidad y su solidez. Pero como en el propio baloncesto, las oportunidades nacen de las desgracias. Y aquí es donde Lluís Costa debe dar ese paso adelante. No se trata sólo de suplir a un compañero, que también, se trata de tomar el timón de un equipo que tiene aspiraciones grandes y un estilo de juego de alto nivel.
Lluís ha sido un jugador de talento innegable desde su llegada a La Laguna Tenerife. Su visión de juego, su capacidad para anotar y su inteligencia para leer los partidos lo habían colocado, cuando jugaba en Granada, con un gran estatus en lo que a bases nacionales se refiere. Pero claro, en el Canarias, ha estado a la sombra de jugadores de la inmensa talla de Bruno Fitipaldo y, sobre todo, de Marcelinho Huertas, el gran maestro en la dirección amarilla y negra. Y es que, más allá de sus habilidades, el rol de base en un equipo como el canarista implica una responsabilidad extra: aprender a dirigir no sólo el juego, sino también a un equipo que depende de cada pase y de cada movimiento.
Ahora, con la baja del dorsal 6 aurinegro, Lluís tiene ante sí una oportunidad dorada. Tiene que ser el complemento perfecto de Huertas, algo nada sencillo, pero sin duda una de las claves para el éxito de esta escuadra en los próximas semanas, quizá meses. No se trata sólo de ser un buen pasador o un anotador fiable; Lluís debe entender el tempo del juego, saber cuándo acelerar y cuándo frenar, cuándo tomar la iniciativa y cuándo ceder el protagonismo a otros compañeros. La relación con Marcelinho Huertas será fundamental, ya que el experimentado playmaker brasileño no sólo es un referente en la cancha, sino también una figura a seguir fuera de ella. Juntos, pueden formar una dupla letal que combine la experiencia y la visión del juego de Huertas con la frescura y capacidad de Costa.
Sin embargo, no es solo Lluís quien tiene la opción de dirigir al equipo. El entrenador, Txus Vidorreta, también cuenta con la posibilidad de utilizar a Jaime Fernández, quien ha vuelto poco a poco a la dinámica del equipo tras su recuperación física. Jaime, con su experiencia y capacidad para asumir el rol de base, se presenta como una alternativa valiosa para el técnico aurinegro. La incorporación esporádica de Fernández al puesto de uno podría aportar una opción adicional en la rotación, ofreciendo frescura y competitividad al propio puesto. Esto abre un abanico de opciones tácticas para Vidorreta, quien tendrá que gestionar en algunos momentos, entre dar a Lluís la oportunidad de poder brillar o aprovechar la experiencia de Jaime en momentos concretos.
Desde mi punto de vista, la clave en este momento no está solo en la parte técnica, sino también en la mentalidad de Lluís. El baloncesto, como muchos otros deportes, es tan psicológico como físico. Costa debe tener la confianza en sí mismo para tomar el control del juego, sabiendo que, aunque la presión aumente, está capacitado para liderar el juego aurinegro. Es probable que enfrente momentos de incertidumbre, con los ojos de la Fiebre Amarilla y de sus compañeros sobre él, pero también es cierto que la única forma de crecer como jugador en un equipo de la calidad del Canarias es enfrentarse a estos desafíos con valentía y determinación.
Este es el momento que marca la diferencia. Las lesiones y las bajas son inevitables, pero también son oportunidades para aquellos que están listos para aprovecharlas. Lluís Costa debe asumir su papel, no sólo como sustituto, sino como líder, en los minutos que Txus le ponga en sobre el parqué. Las grandes carreras deportivas también se construyen sobre estos momentos decisivos, y este podría ser el primero de muchos en los que Lluís se convierta en una pieza fundamental del equipo aurinegro. Es su momento para brillar, para mostrar que puede ser el manejador que el equipo necesita y que, a pesar de las dificultades, puede tomar la responsabilidad y guiar al Canarias, como buen escudero de Marcelinho Huertas, hacia adelante.
La pregunta ya no es si está listo, que lo está, estoy convencido de ello, sino cuándo dará ese paso adelante y cómo lo aprovechará. El baloncesto es un juego de oportunidades, y mañana Lluís, la pelota estará en tus manos ¡Súbela crack!



























































