
Por José Luis Hernández – Creatividad digital: SuperBasket Canarias.
La Laguna-Aguere (Tenerife) | 30 de mayo de 2025.
Actualizado a las 14.44 GMT (Canarias).
Hoy es 30 de mayo, Día de Canarias. Y si hay un día para mirar al cielo y llenarse el pecho de orgullo, de manera especial, es este. Porque ser canario no es solo ser de un territorio bendecido por los alisios y los volcanes, sino pertenecer a una forma de estar en el mundo: humilde, resistente y brillante. Como la lava que se enfría, como la arena de sus playas, como la mirada noble de un guanche tallado en piedra.
Hoy celebro lo que soy. Lo que somos. Y en ese ser, no puedo dejar fuera una parte fundamental de mi identidad: mi equipo, el Canarias. Sí, con artículo y con corazón. Porque el Club Baloncesto Canarias no es solo un equipo. Es un estandarte, una promesa cumplida, un milagro que se repite cada temporada desde esta tierra, a menudo olvidada, que se planta sin complejos en la élite del baloncesto. Y además, luciendo el nombre más bonito.
¿Quién nos iba a decir que desde un archipiélago atlántico surgiría el club con el nombre más bonito del mundo? El Canarias. Es decir, nosotros mismos. No hay metáfora aquí: cuando ese escudo pisa el parqué, cuando el equipaje amarillo y negro salta a la cancha lo hacemos todos. Los de Tenerife, Fuerteventura, Lanzarote, La Graciosa, Gran Canaria, La Gomera, La Palma y El Hierro. Todos. Jugamos nosotros. Luchamos nosotros. Ganamos, y a veces perdemos, nosotros.
Y ganamos mucho, además. Que nadie se confunda: esto no va solo de sentimientos. Esto va también de títulos, de respeto, de estar entre los grandes sin tener que pedir permiso. Lo hemos demostrado en Europa y en la Liga Endesa. Somos la evidencia de que desde un archipiélago, lejos de Europa, también se puede hacer historia. Que la calidad y la pasión no entienden de geografía.
Hoy, ondea en mi balcón la bandera de las siete estrellas verdes, esa que simboliza lo que muchos llevamos en el alma: la unidad del pueblo canario, de todas sus islas, sin jerarquías ni olvidos. Una bandera que no es solo símbolo, sino conciencia. Porque somos ocho fragmentos de un mismo ente unidos por el mismo océano, por un mismo mar.
Hay quien no entiende esta pasión. Hay quien se sorprende cuando escucho el himno o cuando hablo del Canarias con los ojos brillantes. Pero es que no todos saben lo que cuesta hacerse respetar desde una isla. Lo que significa llevar con orgullo un nombre colectivo: el de todos los canarios.
Por eso, también quiero decir, con la misma convicción, que SuperBasket Canarias, el medio de comunicación digital que tengo el honor de dirigir y el medio de referencia para miles de canaristas, lleva esta identidad con la cabeza alta. Tanto en su línea editorial como en cada desplazamiento por los diferentes territorios del Estado español y por los más de 20 países europeos donde ha seguido al Canarias, ha hecho siempre gala de su canariedad, de su canarismo, defendiendo lo nuestro, informando con rigor, y alzando la voz de una afición que no entiende de fronteras.
Hoy, mientras se izan banderas tricolores y suenan timples y chácaras, yo levanto también mi voz para decir que ser del Canarias es una forma de amar a esta tierra. Es creer que lo nuestro vale mucho. Es mirar al mundo sin bajar la mirada, de tú a tú. Porque nosotros, los canarios, ya no solo somos paisaje: somos cultura, somos lucha y somos deporte de élite. Y lo que es mejor: somos un ejemplo.
Así que, en este Día de Canarias, grito alto y claro que estoy orgulloso de mi archipiélago atlántico, de mi gente, de mi bandera, de mi equipo y de mi medio. Porque cuando el balón sube al aire todo un pueblo se eleva con él.



























































