Por José Luis Hernández. Foto: CB Canarias-E. Cobos.
La Laguna-Aguere (Tenerife), 11 de octubre de 2025.
Actualizado a las 15.14 GMT.

Hay sensaciones que no se pueden describir, sólo se sienten. Esta mañana, al ver cómo nuestro Canarias ganaba en Valencia, me sentí tremendamente orgulloso. Frente a la pantalla, viví cada canasta como un latido, cada pase como un suspiro y cada defensa como un rugido de determinación. Ver a nuestros jóvenes talentos sub-22 brillar en su partido inaugural de la Liga U, me hizo comprender que estamos ante algo grande, que esta competición marcará un antes y un después en el baloncesto a nivel estatal.
Y no es sólo el triunfo en La Fonteta: es el hecho de que el Canarias y el Gran Canaria, nuestros dos equipos canarios, estén aquí, compitiendo y representando nuestras islas con talento, pasión y ambición. Desde mi punto de vista, la Liga U no es solo una competición, es un proyecto pensado para cuidar y proteger nuestro talento, para que los jóvenes puedan crecer como deportistas y como personas, combinando formación académica y baloncesto de alto nivel.
Impulsada por la ACB, la FEB, el CSD y el Ministerio de Educación, la Liga U quiere ser atrevida y divertida. Ya lo es. Una Liga un tanto ocurrente, donde los jugadores se diviertan y nos diviertan, pero también una plataforma clave para el desarrollo humano y profesional de los jóvenes baloncestistas. Dar un impulso al talento es esencial: el camino al profesionalismo nunca ha sido fácil, y hoy, con el deporte extremadamente profesionalizado, es todavía más complicado. Por eso la formación es tan importante: garantiza que nuestras futuras estrellas no solo dominen la cancha, sino que tengan la madurez para asumir los retos de su carrera en la vida.
Además, y haciendo un pequeño inciso, no puedo ocultar también mi enorme alegría por la vuelta del baloncesto femenino al club aurinegro, después de décadas de ausencia. Aún recuerdo al Canarias femenino que compitió en el primer lustro de los años 80. Allí estaba yo, en la añorada pista del Colegio Luther King viendo a nuestras jugadoras defendiendo los colores amarillo y negro. Por todo ello, que nuestras jovencísimas jugadoras puedan volver a competir, aprender y crecer en el club que ha representado a Canarias durante tantos y tantos años es un motivo de orgullo inmenso. La Liga U y el proyecto del club lagunero reflejan la misma filosofía: oportunidades, desarrollo integral y pasión por el baloncesto en todas sus formas.
Y ahora viene lo que hace que mi ilusión se multiplique: el debut del Fundación CB Canarias en casa, el próximo viernes ante el Barça. Imagino el ambiente, la emoción de la Fiebre Amarilla, los nervios y la alegría que explotará en cada ataque y cada defensa se nuestro segundo equipo. Será un momento histórico, un capítulo que quedará grabado en la memoria de todos los aficionados canaristas.
La Liga U me hace sentir que estamos presenciando algo más que sus primeros partidos: estamos viendo nacer un proyecto que puede transformar nuestro baloncesto, donde cada jugador escribe su propia historia y donde cada victoria, cada esfuerzo, es un canto a la juventud y al talento de las nuevas generaciones de baloncestistas.
Y yo quiero estar aquí, como canarista y como periodista, emocionado, aplaudiendo cada canasta, celebrando cada triunfo, escribiendo cada crónica y viviendo la Liga U con la pasión que se merece mi adorado Canarias. Porque esta nueva Liga ya es también nuestra, y esta temporada promete ser inolvidable. Que cada salto, cada balón que entra en la canasta y cada grito de la afición nos recuerde que el futuro del baloncesto aurinegro ha comenzado, y va a brillar como nunca.



























































