Los laguneros siguen sumando triunfos en la Liga Endesa para mantenerse en la zona noble de la clasificación.
Por José Luis Hernández / Fotos: ACB Photo-E. Cobos
Aguere-La Laguna (Tenerife), 2 de febrero de 2025
Actualizado a las 15.32 GMT
La Laguna Tenerife desplegó su baloncesto con paciencia y precisión, como un equipo que sabe que los partidos no se ganan en los primeros compases, sino en la lectura del momento justo para asestar el golpe definitivo. Río Breogán, bravo y disciplinado, se presentó en el Santiago Martín con la firme intención de desafiar el favoritismo amarillo y negro, y durante una parte del encuentro lo logró. Sin embargo, la resistencia gallega se quebró cuando los tinerfeños elevaron la intensidad y ajustaron las piezas en el tercer cuarto, construyendo, nuevamente, un triunfo sólido y dejando sin margen de reacción a su rival.
El arranque tuvo tintes de batalla abierta. Breogán, con su acierto exterior como bandera, encendió la alarma en la defensa aurinegra. Los visitantes castigaban desde la línea de tres, y cuando la zaga isleña se apresuraba a cerrar el perímetro, encontraban el hueco dentro para seguir sumando. El Canarias, algo más laxo atrás, compensaba con eficacia ofensiva, sosteniendo el pulso en un intercambio de golpes que mantenía la igualdad en el electrónico del recinto deportivo lagunero. Faltaba aún ese punto de fiereza que suele definir a ambos conjuntos, pero la calidad individual y el talento anotador impedían que el espectáculo decayera.
El punto de inflexión llegó en el segundo cuarto. Conscientes de que el partido no podía seguir al ritmo que marcaban los gallegos, los baloncestistas entrenados por Txus Vidorreta ajustaron líneas. La defensa tinerfeña se compactó, cerrando caminos y obligando a su rival a ejecutar bajo presión. El fruto de ese trabajo llegó con un triple del germano David Kramer, que elevó la ventaja local a cinco puntos (37-32, minuto 15), la más amplia hasta el momento. Con la confianza en alza, los de amarillo y negro añadieron dos puntos más a su haber particular (39-32), pero el equipo azul celeste y blanco, aferrado a su estilo, no tardó en devolver el golpe con un triple de Hillard que apretó de nuevo el marcador (39-38, minuto 17).
Sin embargo, la resistencia peninsular comenzó a resquebrajarse en la recta final del segundo cuarto. El desgaste empezó a hacer mella en los gallegos, y La Laguna Tenerife, como un equipo que huele la debilidad de su presa, aceleró el ritmo y la diferencia se fue hasta los once puntos (49-38), dejando la sensación de que el encuentro podía empezar a decantarse. Al descanso, el 49-41 ya reflejaba que la dinámica había cambiado. El Canarias había tomado el control.
El tercer cuarto fue el punto de quiebre, el momento en que el quinteto aurinegro descifró por completo el enigma que el Río Breogán había planteado en la primera mitad. Hasta entonces, el conjunto lucense se había mantenido firme, con buen pulso ofensivo y la determinación de no ceder ante la presión canarista. Pero en el baloncesto, la constancia no siempre es suficiente si las piernas comienzan a pesar y las decisiones se nublan. Y eso fue justo lo que ocurrió.
El Canarias entendió que la clave no estaba sólo en la intensidad, sino en el equilibrio. Sus exteriores, presionados por la defensa rival, aceptaron el reto de generar ventajas más allá del tiro. Esa insistencia en frenar a los francotiradores locales abrió un resquicio en la pintura, una grieta por la que irrumpieron Gio Shermadini y Fran Guerra. Como dos titanes, los interiores aurinegros impusieron su ley, castigando cada despiste defensivo y aprovechando cada resquicio para sumar.
Poco a poco, la diferencia fue tomando cuerpo, reflejando el marcado un 65-54 en el minuto 27. Apenas un minuto después, Marcelinho Huertas, con la templanza de quien ha protagonizado cientos de batallas, clavó un triple que elevó la renta a doce puntos (68-56, minuto 28). El Santiago Martín rugía en las gargantas de la Fiebre Amarilla, consciente de que el partido estaba inclinándose definitivamente hacia los suyos.
El tramo final del tercer cuarto fue un recital del Canarias, que se sintió dueño y señor del ritmo del partido. Con un juego fluido y la confianza disparada, los de Aguere estiraron la ventaja hasta un contundente 79-60 al cierre del período. Breogán no se rindió y trató de recuperar el aliento en el inicio del último cuarto, pero la montaña era ya demasiado alta para escalarla. Cada intento de rebelión fue sofocado por un La Laguna Tenerife que, con el temple de los equipos grandes, manejó el reloj y el marcador con inteligencia.
La resistencia gallega fue admirable, pero el tercer cuarto había dictado sentencia. El Canarias, con su mezcla de paciencia y explosividad, había construido su victoria ladrillo a ladrillo, hasta hacerla inquebrantable. La escuadra canarista mantiene activado el ‘Modo Victoria’.
Ficha técnica
96. La Laguna Tenerife (21+28+30+17). Huertas (5), Kramer (16), Sastre (7), Doornekamp (8), Guerra (15) –inicial-, Fitipaldo (5), Shermadini (14), Costa (3), Scrubb (8), Kostadinov (-), Fernández (3) y Abromaitis (12).
83. Río Breogán (21+20+19+23): Grant (5), Atic (15), Vila (14), Hillard (15), Sakho (6) –inicial-, Kurucs (6), Mavra (6), Apic (7) y Quintela (9).Arbitros: Aliaga, Olivares y Sánchez Mohedas.
Incidencias: Partido disputado en el pabellón de los Deportes de Tenerife Santiago Martin, ante 4.988 aficionados.
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