- Aurinegros y blaugranas luchan por una plaza en las semifinales
Por José Luis Hernández– Fotos: CB Canarias-E. Cobos
Las Palmas de Gran Canaria, 12 de febrero de 2025.
Actualizado a las 22.38 GMT

Cuando las encuestas dicen una cosa, pero el corazón dicta otra, es el momento de desafiar lo imposible. Ha llegado la hora de soñar despiertos, de convertir la ilusión en convicción y de demostrar que en la Copa del Rey no hay imposibles. Esta tarde, La Laguna Tenerife se enfrenta a un nuevo desafío mayúsculo: derribar una de las fortalezas más imponentes del baloncesto europeo, el Barça, en los cuartos de final del torneo más electrizante del año (Gran Canaria Arena, 20.30 horas | SuperBasket Canarias Radio en directo).
Una nueva cita con la historia para los aurinegros, un duelo entre la supuesta lógica y la fe, entre la jerarquía y la osadía. El equipo canarista, fiel a su esencia irreverente, vuelve a desafiar los pronósticos con la esperanza de escribir otra página dorada en su legado. No será fácil, pero si algo ha demostrado el Canarias siempre es que sabe vivir al filo de lo inesperado, encontrar luz en los momentos de mayor sombra y crecerse cuando el reto es mayúsculo.
No importa que el Barça llegue con la vitola de coloso, con su inagotable arsenal de talento y su condición de aspirante al título, a pesar de no haber firmado una temporada al nivel que se le esperaba. La Copa del Rey es territorio de sorpresas, donde la historia no la escriben los presupuestos ni las estadísticas, sino la pasión, el carácter y la capacidad de hacer temblar los cimientos de la lógica. Y el Canarias, con su carácter indomable, está dispuesto a demostrar que los sueños, a veces, se cumplen con sudor, lucha y determinación.
Pese a ser cabeza de serie en su novena participación consecutiva en este escaparate de élite del baloncesto español—y la duodécima en la historia del club de La Laguna—, el sorteo fue caprichoso y deparó el duelo con el rival que nadie quería. El Barça se erige como el obstáculo que separa a los tinerfeños de unas semifinales soñadas. Pero si algo ha aprendido este equipo es que los retos imposibles son los que más se disfrutan cuando se superan.
La Laguna Tenerife no renuncia a su identidad en el juego, esa que lo ha convertido en un habitual de la élite del baloncesto español en los últimos años. El equipo de Aguere, fiel a su estilo de juego y a la competitividad que lo define, buscará una nueva gesta en la Copa del Rey, con el objetivo de alcanzar su séptima semifinal y la quinta de manera consecutiva. Pero para ello deberá superar un reto colosal: vencer al rival que lo eliminó en la última edición y que cuenta con una de las plantillas más profundas y talentosas del continente.
El historial entre ambas escuadras en esta competición no favorece a los aurinegros. Hasta ahora, los tres enfrentamientos en la Copa han caído del lado blaugrana, con precedentes que reflejan lo complicado del desafío. En 2014, el Barça se impuso con autoridad en cuartos de final en Málaga (102-60). Cinco años después, en Madrid 2019, el duelo fue mucho más reñido, pero también acabó con victoria culé en semifinales (92-86). El capítulo más reciente, en Málaga 2024, volvió a teñirse de azulgrana con un contundente 108-76. A estos precedentes coperos se suma el duelo liguero de la primera vuelta, disputado el pasado octubre en el Santiago Martín, donde los de Joan Peñarroya lograron una ajustada victoria por 91-95.
Sin embargo, en la Copa del Rey las estadísticas sirven de poco. El La Laguna Tenerife llega con la ambición intacta y la firme intención de romper la tendencia. En una competición donde los sueños se cumplen en 40 minutos, cualquier batalla está abierta hasta el final.
Con el aliento de toda una legión de integrantes de la Fiebre Amarilla, el Canarias busca la gesta. Más de un millar de aficionados han viajado para acompañar al equipo en el que ya es el desplazamiento más multitudinario de su historia en la Copa del Rey y en cualquier competición. Con ese respaldo incondicional desde las gradas del Gran Canaria Arena, el conjunto tinerfeño se aferra a su sueño de derribar a un Barça que, pese a su innegable potencial, afronta el choque con dos bajas de peso: Nico Laprovittola, ausente desde hace semanas, y Jan Vesely, quien cayó recientemente por una lesión osteocondral en el fémur.
Para lograrlo, el equipo de Txus Vidorreta deberá rozar la perfección en todas las facetas del juego y dominar la batalla de los detalles. Blindar su defensa, minimizar las pérdidas, cargar con decisión el rebote y estar certeros en el tiro serán aspectos determinantes para alimentar la esperanza de una victoria histórica. En un duelo de máxima exigencia, cualquier pequeño ajuste puede marcar la diferencia entre la gloria y la despedida.
La Laguna Tenerife tendrá frente a sí a un rival que llega lanzado. El Barça aterriza en la Copa tras una semana de máxima exigencia en la que ha demostrado su fortaleza en cada compromiso. Primero, con una trabajada victoria en la siempre complicada pista del Valencia Basket (86-100). Antes de eso, peleó hasta el último suspiro ante Olympiacos (88-90) en un duelo de altísimo nivel en la Euroliga y, días después, arrolló con autoridad al Maccabi Tel Aviv (100-71), dejando claro que su maquinaria está a pleno rendimiento.
Más allá de su racha, el cuadro azulgrana cuenta con un repertorio de talento impresionante en todas las posiciones. Juan Núñez y Tomas Satoransky lideran la dirección de juego con inteligencia y creatividad. En el perímetro, la amenaza es constante con jugadores como Darío Brizuela, Kevin Punter y Álex Abrines, capaces de dinamitar el partido con su acierto exterior. En la pintura, el físico imponente de Fall y Willy Hernangómez aporta intimidación y dominio en los tableros, mientras que Chimezie Metu, con su versatilidad, y Jabari Parker, con su enorme calidad ofensiva, completan una rotación de lujo.
Para el Canarias, minimizar el impacto de estas armas será fundamental. Controlar el ritmo, evitar que el Barça imponga su juego y castigar sus puntos débiles serán claves para soñar con el pase a semifinales. El desafío es enorme, pero la Copa del Rey siempre deja espacio para la épica, especialmente en amarillo y negro.