- Ambiente tenso, seguridad reforzada y alguna cuenta pendiente tras el partido de la primera vuelta. Eso encontrará el Canarias en Lleida.

Por José Luis Hernández – Fotos: ACB Photo-E. Cobos
La Laguna-Aguere (Tenerife) | 17 de mayo de 2025
Actualizado a las 13.23 GMT (Canarias)

La Laguna Tenerife retoma este domingo la competición en la Liga Endesa con una salida de alto voltaje. Tras el parón del pasado fin de semana por la disputa de la Final Four de la Basketball Champions League en Grecia, el equipo entrenado por Txus Vidorreta visita al Hiopos Lleida (Barris Nord, 16.00 hora canaria) en un encuentro que reúne todos los ingredientes de un duelo muy exigente: rival incómodo, pista hostil y una tensión acumulada desde el enfrentamiento de la primera vuelta.
El conjunto aurinegro viajará a tierras catalanas hoy sábado con la ya confirmada baja de Fran Guerra, aún lesionado. Joan Sastre estará presente en la expedición, aunque no entrará en la rotación. La plantilla isleña necesitará mostrar su mejor versión, especialmente en defensa, para poder sacar adelante un reto que, más allá de lo deportivo, también se presenta cargado de matices extradeportivos. Y es que el ambiente en Barris Nord no será precisamente idílico para los aurinegros. El pabellón ilerdense se encuentra apercibido de sanción tras los incidentes registrados en el partido entre Lleida y Girona, en los que, incluso, un espectador saltó a la pista para encararse con uno de los árbitros. Por todo ello y como medida preventiva, el club catalán ha decidido reforzar la seguridad de forma notable para este encuentro, consciente de que el clima será tenso, tanto por el contexto reciente como por lo ocurrido en el cruce de la primera vuelta.
Aquel encuentro en el Santiago Martín, resuelto con una apretada victoria de Canarias por 91-88, dejó más que un resultado ajustado. Tras el sonido final de la bocina, el entrenador lagunero, Txus Vidorreta, celebró la victoria con el popular gesto de Stephen Curry, el ya icónico ‘a dormir’, lo que provocó la indignación del técnico rival, Gerard Encuentra. Desde entonces, el entrenador del Hiopos no ha escatimado críticas hacia su homólogo, alimentando la rivalidad y aumentando la carga emocional de esta segunda vuelta.
En el plano deportivo, Hiopos Lleida ha completado una campaña notable en primera temporada en la élite. Con la permanencia asegurada con cuatro jornadas de antelación, los catalanes se ubican actualmente en la 14ª posición con un balance de 14 victorias y 20 derrotas. Ocho de esos triunfos han llegado en su feudo, donde se han hecho fuertes gracias al respaldo de una afición especialmente ruidosa y entregada. En Barris Nord han caído equipos como Gran Canaria, Morabanc Andorra o Baxi Manresa, por lo que el conjunto canarista sabe que deberá esforzarse al máximo para sacar algo positivo.
Además, el plantel ilerdense ha sufrido numerosos ajustes a lo largo de la temporada. Hasta 19 jugadores distintos han tenido minutos en un equipo que ha ido modificándose según las necesidades del curso. Jugadores como Cooke o Caicedo ya no están, y en su lugar han ganado protagonismo figuras como James Batemon, un escolta estadounidense que se ha consolidado como referencia ofensiva del equipo catalán, con una media de 15,8 puntos por partido. El equipo dirigido por Encuentra también cuenta con otras piezas clave como el base Corey Walden, Oriol Paulí, Kenny Hasbrouck, Edo Muric, Thomas Bropleh, Pierre Oriola, Nate Hamilton o Quincy Wiggins.
A nivel estadístico, el Hiopos es un equipo que vive del ritmo y la intensidad. Es el segundo mejor conjunto de la Liga Endesa en robos, con 8,5 por encuentro, lo que refleja su capacidad para castigar cualquier despiste en la circulación del balón y anotar en transición. El Canarias deberá proteger bien cada posesión, cerrar el rebote defensivo y atacar con claridad y equilibrio si quiere tener opciones reales de sumar una victoria en uno de los pabellones más incómodos del campeonato doméstico.
La Laguna Tenerife encara un choque de gran exigencia, no solo por lo que se juega en la tabla, sino por el entorno. Un Barris Nord bajo vigilancia, con ambiente crispado y con una tensión que trasciende lo deportivo, será el escenario de un partido que tiene mucho más que una victoria en juego.



























































