Cruel desenlace tras una noche de baloncesto total (102-103)

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  • Un palmeo de Anthony Rodríguez a falta de 2,3 segundos para el final de la prórroga privó al Fundación CB Canarias de culminar una actuación sobresaliente ante Casademont Zaragoza (102-103), en un auténtico partidazo cargado de alternativas y emoción.
  • El Santiago Martín presentó un gran ambiente y empujó sin descanso a un equipo aurinegro que se dejó todo en la pista hasta el último suspiro.

Por José Luis Hernández. Fotos: ACB Photo-E. Cobos.

La Laguna-Aguere (Tenerife), 31 de enero de 2026.

Publicado a las 16.30 GMT.

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El Santiago Martín fue escenario en la noche de ayer viernes de una de esas noches que se recuerdan durante mucho tiempo. Baloncesto del bueno, emoción sin respiro, prórroga y un desenlace tan ajustado como cruel para un Fundación CB Canarias que cayó por la mínima ante Casademont Zaragoza (102-103) tras un auténtico partidazo, arropado además por una grada entregada de principio a fin.

El encuentro se decidió en los detalles y en una última acción que terminó decantando la balanza del lado visitante: un palmeo de Anthony Rodríguez cuando apenas restaban 2,3 segundos para la conclusión del tiempo extra. Después, Louis Riga tuvo en sus manos el lanzamiento final sobre la bocina, pero el aro escupió un tiro que pudo cambiar la historia.

Desde el salto inicial se vio que ninguno estaba dispuesto a regalar nada. Zaragoza salió con energía, con Savkov y Carlos Alías marcando el ritmo ofensivo, pero el segundo equipo del Club Baloncesto Canarias supo asentarse pronto en la pista. Con Riga adaptándose al puesto de cuatro ante la ausencia de David Acosta, el Canarias encontró puntos y sensaciones en Prekevicius y Xabi López, dándole la vuelta al marcador y encendiendo a una grada que ya empezaba a disfrutar (20-14).

El intercambio de golpes fue constante. Los maños respondieron con un parcial de 0-8, buscando con insistencia el juego interior con Keita, hasta que los tinerfeños subieron una marcha más en defensa. Ahí emergió el trabajo colectivo, los tapones de Lipasi y Sangare y varios contraataques culminados con mates que levantaron al público de sus asientos. El acierto exterior de Rafa Rodríguez, muy sólido desde el triple, el empuje constante de Xabi López y los tiros libres de Bordón permitieron al Canarias abrir brecha antes del descanso y alcanzar ventajas de hasta diez puntos, aunque Zaragoza logró llegar con vida al intermedio (51-42).

Nada más reanudarse el choque, el Casademont volvió a demostrar su carácter. Un contundente 0-11, con Savkov y Lukic al frente, devolvió la igualdad al electrónico, que falló varias veces, y dio paso a un tramo de máxima igualdad, sin dueño claro y con ambos equipos exprimidos por la intensidad del duelo.

El Canarias volvió a encontrar oxígeno en acciones de mérito de Sangare para colocarse ligeramente por delante en los minutos finales, pero Zaragoza no se descompuso. Una canasta de Alías y un triple de Savkov igualaron el partido (89-89). Xabi López puso el 91-89 desde la línea de tiros libres, pero Carlos Alías respondió con un coast to coast para forzar la prórroga tras un triple lejano que no encontró aro sobre la bocina.

En el tiempo suplementario, Zaragoza supo gestionar mejor los momentos clave y llegó a disponer de pequeñas rentas, aunque el Fundación CB Canarias nunca bajó los brazos. Un triple de Prekevicius desde la esquina y una acción de fe de Bordón tras robo devolvieron la ilusión a la grada (102-101). El desenlace ya es conocido: palmeo decisivo de Anthony Rodríguez y último intento sin premio de Riga.

Derrota dolorosa, sí, pero también una de esas noches que refuerzan. El Fundación CB Canarias se deja el alma, compite hasta el último segundo y recibe el reconocimiento de una afición ejemplar, protagonista también de un ambiente sobresaliente en el Santiago Martín. Baloncesto en mayúsculas, aunque esta vez la moneda cayó cruz.

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