- Cuando La Laguna Tenerife soñaba con la victoria, Llull le ‘robó’ el triunfo en el último suspiro.
Por José Luis Hernández. Fotos: ACB Photo-E. Cobos.
La Laguna-Aguere (Tenerife), 07 de diciembre de 2025.
Actualizado a las 15.47 GMT.

El baloncesto volvió a mostrar su cara más caprichosa en el Santiago Martín. Cuando el pabellón ya se veía celebrando una victoria de prestigio, una última daga de Sergio Llull en el segundo final silenció a los más de cinco mil aficionados canaristas y dejó a La Laguna Tenerife con la miel en los labios (70-71). Cruel, injusto en lo emocional, pero así es este deporte.
Los aurinegros, diezmados por las bajas de Marcelinho Huertas (fascitis plantar) y Joan Sastre (gastroenteritis), se rebelaron ante la adversidad con orgullo, carácter y una fe que por momentos rozó la hazaña. Wesley van Beck asumió galones desde el primer balón, firmando los seis primeros puntos del equipo, mientras el joven Dylan Bordón vivía su estreno en la ACB en una jornada de máxima exigencia.
El arranque fue de tanteo, con ambos equipos midiéndose sin prisas, pero el Real Madrid fue imponiendo su físico en el rebote y castigando las dudas defensivas locales. Del 6-12 se pasó a un 16-12 tras un parcial de 10-0 que devolvió la vida a los baloncestistas dirigidos por Txus Vidorreta, con un Jaime Fernández omnipresente y un triple de Scrubb que encendió la grada. La respuesta blanca llegó con la firma de siempre: triple de Llull, 2+1 de Maledon y control del ritmo. Tavares estiró la ventaja hasta el 18-28 y los madridistas se fueron al descanso con ocho puntos de ventaja (25-33).
Tras el intermedio, el guion parecía escrito. El Real Madrid manejaba diferencias cercanas a los diez puntos y Scariolo veía el partido bajo control (36-46, minuto 26). Pero el Canarias, otra vez, decidió romper el molde. Triple de Giedraitis, una canasta de Jaime Fernández tras técnica al técnico visitante y otro triple de Alderete voltearon el ánimo y el marcador. De pronto, el Santiago Martín rugía y el partido estaba de nuevo en carne viva (48-49 al final del tercer cuarto).
Los diez últimos minutos fueron una batalla de nervios, errores, aciertos aislados y emociones a flor de piel. Hezonja lanzó al Madrid hasta el 53-60, pero Fernández respondió con cinco puntos seguidos para comprimirlo todo (58-60). Y cuando parecía que los laguneros se quedaban sin aire, apareció Doornekamp con un triple más falta que puso el 69-69 a 49 segundos del final. Hezonja falló para los blancos, Fernández erró en la siguiente posesión y la acción clave llegó a 2.9 segundos del final: falta en ataque de Campazzo y dos tiros libres para Jaime Fernández. Uno dentro, uno fuera. 70-69. El Santiago Martín contuvo la respiración. Tiempo muerto de Scariolo.
Y entonces llegó el desenlace más amargo y cruel para los intereseses isleños. Saque rápido, el balón en manos de Llull, un bote, la suspensión… y el silencio. 70-71. El verdugo de tantas noches volvió a vestirse de héroe para los suyos. El Real Madrid se llevaba el triunfo desde la experiencia; La Laguna Tenerife, el respeto de todos y una derrota que dolerá durante mucho tiempo.Cruel desenlace
Ficha técnica
70 – La Laguna Tenerife (16+9+23+22). Fitipaldo (5), Van Beck (15), Scrubb (8), Doornekamp (7), Guerra (9) –inicial-, Giedriatis (3), Shermadini (4), Fernández (14), Alderete (3), Abromaitis (-) y Bordón (2).
71 – Real Madrid (18+15+16+22): Campazzo (9), Kramer (5), Procida (4), Hezonja (17), Tavares (7) –inicial-, Okeke (6), Maledon (3), Deck (5), Garuba (2), Llull (11), Len (2) y Feliz (-).
Árbitros: Perea, Serrani y Sánchez Benito. Señalaron técnica al entrenador del Real Madrid, Sergio Scariolo (min.27).
Incidencias: Partido disputado en el pabellón de Deportes Santiago Martín, ante 5.116 personas. Antes del inicio del partido La Laguna Tenerife le entregó una placa a David Kramer en reconocimiento a su anterior etapa en el club lagunero. En el palco, entre las autoridades y responsables de cada club, el tinerfeño y exjugador del Real Madrid Cristóbal Rodríguez. También, y acompañando al equipo blanco, Rudy Fernández.
Una derrota que no empaña la imagen de un Canarias valiente, combativo y capaz de mirar de frente a un gigante… aunque el destino, esta vez, eligiera otro final.





































































