Del balón tricolor al amarillo y negro: los cinco canaristas vinculados a la legendaria ABA

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  • La NBA conmemora medio siglo de la integración de la ABA, aquella competición que revolucionó el baloncesto estadounidense.
  • Una investigación histórica realizada por nuestro medio nos permite recuperar las trayectorias de cinco jugadores que, después de competir en aquella Liga o ser elegidos por sus franquicias, terminaron vinculados al CB Canarias: Joby Wright, Jeff Overhouse, Larry McNeill, Randy Meister y Walter Szczerbiak .

José Luis Hernández. Fotos: Archivo. Creatividad digital: Equipo IA SuperBasket Canarias.

San Cristóbal de La Laguna-Aguere (Tenerife), 27 de octubre de 2026.

Publicado a las 00.10 GMT.

El 8 de febrero de 1976, mientras el Canarias inauguraba oficialmente el pabellón del Colegio Luther King con una victoria ante el Bosco de La Coruña por 73-56, un estadounidense llamado Walter Szczerbiak protagonizaba, a casi dos mil kilómetros de distancia, la mayor exhibición anotadora del baloncesto español.

Aquel mismo día, el alero del Real Madrid le endosaba 65 puntos al Breogán, estableciendo un récord que, medio siglo después, continúa imbatido. Siete años más tarde, aquel formidable anotador, que había comenzado su carrera profesional en la American Basketball Association (ABA), terminaría defendiendo la camiseta del Cafisa Canarias.

Las dos historias, aparentemente independientes, estaban destinadas a encontrarse. Y lo harían gracias a un curioso nexo de unión: una competición estadounidense que durante nueve temporadas desafió el poder de la National Basketball Association (NBA) y que acabaría desapareciendo en junio de 1976. Cincuenta años después, la NBA recupera aquella memoria. Y SuperBasket Canarias aprovecha la efeméride para reconstruir un capítulo poco conocido de la historia amarilla y negra.

Porque fueron cinco los antiguos jugadores del conjunto lagunero que, según la documentación histórica consultada, tuvieron una vinculación acreditada con la ABA original. Dos de ellos llegaron a disputar partidos oficiales en la ABA, mientras que otros tres fueron seleccionados en los drafts de sus respectivas franquicias. De estos últimos, uno incluso participó en la pretemporada con el equipo que lo había elegido, aunque finalmente no logró hacerse un hueco en la plantilla definitiva.

La Liga rebelde que cambió el baloncesto

La American Basketball Association nació en 1967 con la intención de convertirse en una alternativa a la National Basketball Association (NBA). Su propuesta resultó revolucionaria para una época en la que el baloncesto profesional todavía estaba lejos de alcanzar la dimensión mundial que conocemos actualmente. La ABA apostó por un juego veloz, el espectáculo ofensivo y una identidad propia que encontró su símbolo más reconocible en el balón rojo, blanco y azul, el legendario tricolor.

También popularizó el lanzamiento de tres puntos, una innovación que la NBA no incorporaría hasta 1979, y convirtió los mates en una de sus principales señas de identidad. Por sus canchas desfilaron figuras como Julius Erving, George Gervin —quien años después jugaría en la Liga ACB con el TDK Manresa—, Artis Gilmore —que en su momento llegó a ser ofrecido al CB Canarias—, David Thompson, Moses Malone o Dan Issel, protagonistas de una competición que contribuyó decisivamente a transformar el baloncesto estadounidense.

En enero de 1976, durante el All-Star celebrado en Denver, la ABA organizó el primer concurso de mates. Julius Erving, el inolvidable Doctor J, se proclamó campeón con una exhibición que todavía forma parte de la memoria colectiva del baloncesto. Pero la aventura estaba llegando a su final. El 17 de junio de 1976 se alcanzó el acuerdo que permitió la entrada de cuatro franquicias de la ABA en la NBA: New York Nets, Denver Nuggets, Indiana Pacers y San Antonio Spurs. Las cuatro continúan formando parte de la competición cincuenta años después. Otras franquicias desaparecieron, aunque su legado sobrevivió a la extinción de aquella Liga.

Y una pequeña parte de esa herencia acabaría llegando hasta La Laguna.

Joby Wright, de los pabellones de parqué al cemento de Anchieta

La primera historia nos transporta hasta la vieja cancha de Anchieta, cuando el Canarias todavía no había alcanzado la élite nacional y disputaba sus partidos al aire libre.

Pepe Cabrera incorporó al Pepsi Canarias de la temporada 1973-74 a Joby Wright, un estadounidense de 2,03 metros formado en la Universidad de Indiana que contaba con un historial deportivo absolutamente extraordinario. Wright había sido elegido en el draft de la ABA de 1972 por los New York Nets. Paralelamente, los Seattle SuperSonics lo habían seleccionado en el puesto 18 del draft de la NBA.

El estadounidense optó por Seattle, con cuya camiseta disputó 77 encuentros durante la temporada 1972-73. Su trayectoria también le llevó a la ABA, concretamente a los Memphis Tams, con los que participó en tres partidos durante la campaña 1973-74.

De los escenarios del baloncesto profesional norteamericano, al modesto cemento de Anchieta. Wright conoció una instalación sin cubierta, con duchas (sic) de agua fría y donde los aficionados amarillos —todavía no se había incorporado el concepto de aurinegros— soñaban con ver algún día al Canarias entre los mejores equipos del baloncesto español.

Joby se convirtió así en el primer jugador extranjero de la historia del club.

En noviembre de 2016, SuperBasket Canarias recuperó su trayectoria en un reportaje que incluyó declaraciones del propio protagonista: «Desde mi apartamento en Bajamar, cerca de las plataneras, podía escuchar el mar por las noches», recordaba Wright, evocando su estancia en Tenerife.

Después de aquella experiencia lagunera, el estadounidense continuó su carrera profesional en Europa y regresó a la ABA durante la temporada 1975-76. Primero militó en los San Diego Sails, con los que disputó diez encuentros, y después en los Virginia Squires, sumando otros trece. Su trayectoria en aquella competición quedó cerrada con 26 partidos oficiales, repartidos entre tres franquicias, precisamente en el año de su desaparición.

Wright conoció la ABA antes y después de vestir la camiseta del Canarias. Y su nombre permanece ligado a los primeros sueños de grandeza del conjunto lagunero.

Jeff Overhouse, de la pretemporada de los Spurs en la ABA al Pepsi Canarias

La segunda conexión nos conduce a otro estadounidense que también llegó a La Laguna durante la década de los setenta.

Jeff Overhouse, procedente de la Universidad de Texas A&M, fue seleccionado en 1973 por los San Antonio Spurs en la séptima ronda, puesto 46, del draft suplementario organizado por la ABA. Pero su vinculación con aquella franquicia no se limitó al proceso de selección. Overhouse participó en el campamento de pretemporada de los San Antonio Spurs celebrado en julio de 1973, bajo la dirección del entrenador Tom Nissalke.

La noticia fue recogida por el periódico estadounidense San Antonio Register en su edición del 27 de julio de aquel año. El diario publicó la relación de los jugadores convocados para la concentración desarrollada en el Blossom Athletic Center, incluyendo expresamente al antiguo jugador de Texas A&M.

Overhouse llegó, por tanto, a participar en la preparación de una franquicia que iniciaba entonces su primera temporada bajo la denominación de San Antonio Spurs. Aunque no llegó a disputar encuentros oficiales en la ABA, su presencia en aquella pretemporada permite establecer una vinculación deportiva mucho más directa con la competición que su simple elección en el draft.

El estadounidense defendió posteriormente la camiseta del Pepsi Canarias durante la temporada 1974-75, formando parte del conjunto dirigido por Pepe Cabrera que conquistó el subcampeonato del grupo C de Segunda División Nacional, también sobre el cemento de la primitiva Anchieta.

Aquella etapa precedió a una de las grandes transformaciones del club lagunero. En el verano de 1975, Overhouse dejó el Canarias y el estadounidense Jim Brown se incorporó al equipo. Poco después llegaría el traslado al pabellón del Colegio Luther King, escenario de una nueva etapa deportiva e institucional.

Mientras los San Antonio Spurs comenzaban a construir la trayectoria que acabaría llevándolos a la NBA en 1976, uno de los jugadores que había participado en sus primeras concentraciones de pretemporada dejaba su huella en la historia amarilla y negra.

Larry McNeill, del draft de la ABA a la final de mates de la NBA

La tercera historia tiene como protagonista a uno de los estadounidenses más queridos y recordados por la Fiebre Amarilla. Larry McNeill, el inolvidable Halcón del Velázquez Canarias de la temporada 1981-82, también figuró entre los jugadores elegidos por una franquicia de la ABA.

El 15 de enero de 1973, cuando todavía defendía los colores de la Universidad de Marquette, fue seleccionado por los San Diego Conquistadors durante un draft especial de la competición. La elección apareció reflejada en la prensa estadounidense de la época, concretamente en una información publicada por el diario The Daily Iowan el 16 de enero de aquel año.

McNeill, sin embargo, optó por desarrollar su carrera en la NBA. Los Kansas City-Omaha Kings lo eligieron en la segunda ronda, puesto 25, del draft de 1973, iniciando una trayectoria de seis temporadas en la que disputaría 297 encuentros.

Curiosamente, en la temporada 1976-77 defendió durante ocho partidos la camiseta de los New York Nets, una de las cuatro franquicias recién incorporadas desde la ABA. Pero lo más espectacular de esta historia ocurrió meses después. La NBA había decidido recuperar una de las grandes innovaciones de su antigua competidora: el concurso de mates.

En la temporada 1976-77 organizó su primera competición de este tipo, desarrollada mediante eliminatorias que desembocaron en una final celebrada durante las series por el título entre Portland Trail Blazers y Philadelphia 76ers. Y allí apareció Larry McNeill. El futuro canarista, entonces jugador de los Golden State Warriors, consiguió alcanzar la final del concurso, en la que se enfrentó a Darnell Hillman, conocido como Dr. Dunk, antiguo jugador de los Indiana Pacers de la ABA.

Hillman se proclamó campeón y McNeill terminó subcampeón. La historia fue recuperada por SuperBasket Canarias el 22 de febrero de 2017, en un reportaje titulado El día en que Larry McNeill participó en el concurso de mates de la NBA.

Años después de aquella aventura estadounidense, el Halcón aterrizaría en La Laguna procedente de la liga profesional de baloncesto de Filipinas. En el Velázquez Canarias formó junto a Carmelo Cabrera una pareja que todavía ocupa un lugar privilegiado en los recuerdos de la afición canarista. Su capacidad anotadora y su extraordinaria potencia física le permitieron convertirse en el máximo anotador de la Liga española durante la temporada 1981-82.

McNeill, fallecido en diciembre de 2004, nunca llegó a disputar partidos oficiales en la ABA. Sin embargo, su elección por los Conquistadors, su experiencia con los Nets después de la integración y su presencia en aquella histórica final del concurso de mates de 1977 dibujan una de las conexiones más singulares entre el baloncesto estadounidense de la época y el CB Canarias.

Randy Meister, el elegido de los campeones de la ABA

La cuarta conexión lleva el nombre de Randy Meister, un pívot de 2,05 metros formado en la Universidad de Penn State.

En el draft de la ABA de 1975, los Kentucky Colonels lo seleccionaron en la séptima ronda, con el número 71. No se trataba de una franquicia cualquiera. Los Colonels acababan de proclamarse campeones de la ABA y eran uno de los grandes equipos de aquella competición. Sin embargo, Meister no llegó a defender su camiseta. Su carrera profesional tomó el camino de Europa, donde militó en Estudiantes, Varese y Real Madrid, entre otros equipos.

Con el conjunto madridista conquistó la Copa de Europa de 1980, antes de continuar su trayectoria en otras competiciones del continente.

En el verano de 1983, cuando Pepe Cabrera, secretario técnico aurinegro, preparaba el regreso del Canarias a la máxima categoría, Meister se convirtió en uno de los objetivos para reforzar el juego interior del equipo lagunero. Su incorporación al Cafisa Canarias estuvo relacionada con Walter Szczerbiak, antiguo compañero suyo en el Real Madrid, con quien coincidía en partidos de verano disputados en Estados Unidos.

Aquella relación personal acabaría siendo decisiva para que ambos jugadores vistieran de amarillo y negro durante la primera temporada de la recién creada Liga ACB.

En el Canarias, Meister promedió 11,6 puntos y 9,3 rebotes, formando parte de aquel equipo histórico que compartió vestuario con Carmelo Cabrera, Luis Mari Prada, Manolo de las Casas, Richi Bethencourt, Juan Méndez y otros integrantes de una generación de baloncestistas inolvidables.

Los Kentucky Colonels habían desaparecido en 1976, pero uno de los jugadores que seleccionaron continuó escribiendo su carrera deportiva al otro lado del Atlántico. Y su último destino en el baloncesto español fue La Laguna.

Walter Szczerbiak, de los Condors de la ABA a su último baile en La Laguna

Pocos estadounidenses que hayan pasado por el Canarias pueden presumir de una trayectoria comparable a la de Walter Szczerbiak.

Formado en la Universidad George Washington, fue seleccionado por los Phoenix Suns en el draft de la NBA de 1971 y por los Dallas Chaparrals en la tercera ronda del correspondiente draft de la ABA. Su carrera profesional comenzaría finalmente en los Pittsburgh Condors, franquicia con la que disputó 53 encuentros durante la temporada 1971-72, promediando 6,3 puntos y 2,8 rebotes. Pero su relación con la ABA no terminaría en Pittsburgh.

El 13 de junio de 1972, tras la desaparición de los Condors, los Kentucky Colonels seleccionaron a Szczerbiak en la primera ronda del draft de dispersión de la competición, con el número 11. Y su vinculación con aquella franquicia fue más allá de una simple elección. Walter llegó a vestir la camiseta de los Kentucky Colonels durante la pretemporada 1972-73, como acreditan las fotografías conservadas de aquella etapa, entre ellas una imagen del alero con el dorsal 9 y el uniforme blanco de la franquicia que aquí le mostramos.

No llegó, sin embargo, a disputar encuentros oficiales con los Colonels. Su trayectoria continuó aquella misma temporada en los Wilkes-Barre Barons de la Eastern Basketball Association (EBA), otra competición profesional estadounidense.

Pero sería al otro lado del Atlántico donde Szczerbiak terminaría convirtiéndose en una auténtica leyenda. En 1973 fichó por el Real Madrid, iniciando una etapa de siete temporadas en las que conquistó tres Copas de Europa, cuatro Ligas españolas, una Copa de España y tres Copas Intercontinentales.

En febrero de 1976 protagonizó aquella histórica exhibición de 65 puntos ante el Breogán, una marca que permanece imbatida cincuenta años después. Sin embargo, entre su etapa madridista y su llegada a Tenerife todavía quedaba otro capítulo en su trayectoria profesional.

En el verano de 1980, Szczerbiak abandonó el Real Madrid y emprendió una nueva experiencia, esta vez en la Lega italiana, incorporándose al Tropic Udine, equipo de la Serie A2 con el que disputó las temporadas 1980-81 y 1981-82. Aquella experiencia terminó en 1982, cuando Walter regresó a Estados Unidos convencido de que su carrera profesional había llegado a su final.

Instalado nuevamente en Cold Spring Harbor, en Long Island, el antiguo alero madridista comenzó a preparar una nueva etapa de su vida. Pero el baloncesto seguía formando parte de su rutina. Continuaba participando en partidos informales y competiciones de verano junto a antiguos jugadores de la NBA y la ABA, universitarios y otros destacados baloncestistas estadounidenses.

Eran encuentros de notable nivel competitivo, algunos organizados dentro de las sesiones que los propios participantes denominaban Saturday Run. Y precisamente allí surgiría la posibilidad de regresar al baloncesto español. Pepe Cabrera se había interesado por Randy Meister, al que conocía Walter y con quien compartía aquellas competiciones veraniegas. Szczerbiak facilitó el contacto y propuso que Cabrera observara a Meister en esos encuentros, en los que también participaban otros jugadores de gran nivel.

El dirigente canarista quedó satisfecho con las condiciones del pívot, pero aquella visita acabaría proporcionando una inesperada oportunidad. Porque Cabrera también pudo comprobar que Walter, pese a llevar un año alejado del baloncesto profesional, conservaba buena parte de su extraordinaria calidad.

El resultado fue el fichaje de ambos estadounidenses por el Cafisa Canarias, que preparaba su participación en la temporada inaugural de la Liga ACB, la 1983-84. Szczerbiak regresaba así al baloncesto español con 34 años, después de haber dado prácticamente por concluida su carrera. En La Laguna volvió a compartir vestuario con Carmelo Cabrera y Luis Mari Prada, antiguos compañeros suyos en el Real Madrid, al igual que el mentado Randy Meister.

Y demostró que todavía tenía mucho baloncesto en sus manos. Durante los 30 encuentros que disputó con el Cafisa Canarias firmó unos promedios de 23,7 puntos y 7,3 rebotes, convirtiéndose en una de las principales referencias ofensivas del conjunto lagunero. Aquella terminaría siendo su última temporada como jugador profesional.

El destino había querido unir dos historias separadas por siete años. Aquel 8 de febrero de 1976, mientras Walter Szczerbiak firmaba la mayor hazaña anotadora del baloncesto español, el Canarias inauguraba un pabellón que terminaría siendo testigo de sus últimas canastas oficiales. Dos historias que comenzaron por separado y que, siete años después, terminaron encontrándose en La Laguna.

La ABA desapareció en 1976, pero una pequeña parte de su historia sobrevivió en el baloncesto lagunero. Joby Wright, Jeff Overhouse, Larry McNeill, Randy Meister y Walter Szczerbiak representan cinco vínculos diferentes entre aquella competición estadounidense y el Club Baloncesto Canarias.

Cinco trayectorias, cinco historias y un mismo nexo de unión: el legendario balón rojo, blanco y azul, que también dejó su huella en la historia amarilla y negra.