Opinión. Cinco victorias, dos derrotas y un Canarias todavía por descubrir

0
139
  • El Canarias dirigido por Jaka Lakovic ha comenzado su nueva andadura con argumentos para ilusionar, pero también con algunas debilidades que no conviene pasar por alto.
  • Siete partidos oficiales, cinco victorias y dos derrotas que invitan al optimismo, aunque todavía es pronto para saber hasta dónde puede llegar este equipo.

José Luis Hernández. Creatividad digital: Equipo IA SuperBasket Canarias.

San Cristóbal de La Laguna-Aguere (Tenerife), 19 de octubre de 2026.

Publicado a las 13.20 GMT.

Siete partidos no hacen una temporada, pero sí permiten empezar a extraer algunas conclusiones. Y, personalmente, lo que he visto hasta ahora del primer equipo del Club Baloncesto Canarias, La Laguna Tenerife, me invita, y mucho, al optimismo. Cinco victorias, dos derrotas y, sobre todo, la sensación de que este equipo tiene argumentos para seguir creciendo bajo las órdenes de Jaka Lakovic.

No nos engañemos. Sustituir a Txus Vidorreta después de diez temporadas y de una de las etapas más brillantes de nuestra historia no es tarea sencilla. Ni para quien llega ni para quienes continúan. Los automatismos construidos durante tantos años no desaparecen de la noche a la mañana, pero tampoco se puede pretender que un nuevo entrenador renuncie a desarrollar sus propias ideas. Y creo que Lakovic está encontrando su camino.

La derrota inaugural ante Zaragoza, dejó un sabor amargo. Algunos, en las redes sociales, ya empezaban a mandar al equipo a Primera FEB, pero la respuesta de los nuestros fue inmediata. Llegaron las victorias ante el Türk Telekom, Unicaja y UCAM Murcia, tres adversarios de características muy diferentes que exigieron encontrar soluciones distintas. Especialmente significativa me resultó la victoria en Málaga, no por aquello de enfrentarnos al Unicaja de Vidorreta, que también, sino porque permitió comprobar la capacidad competitiva del equipo en un escenario exigente.

Sin embargo, tampoco conviene olvidar lo sucedido en Londres. Estuve en el Copper Box Arena y lo que vi ante los Lions no me convenció en absoluto. El Canarias sufrió con el juego físico de los británicos, concedió demasiado en el rebote y tuvo dificultades para imponer su baloncesto. Una derrota merecida que debería servirnos de advertencia.

Después llegaron la contundente victoria ante el Maxima Roma y, ayer, el triunfo frente al Baskonia. Dos partidos distintos que volvieron a demostrar que este grupo dispone de muchos recursos para competir. Especialmente ante los vitorianos, cuando fue capaz de sobreponerse a un mal tercer cuarto y remontar con un parcial de 28-17 en los últimos diez minutos.

Los veteranos responden, los nuevos enseñan sus cartas

Si algo me está gustando de este Canarias, es que los jugadores que permanecen siguen teniendo un peso específico muy importante mientras las incorporaciones comienzan a encontrar su sitio. Marcelinho Huertas continúa siendo una garantía mágica en la dirección. Sus actuaciones en Málaga y Murcia demuestran que sigue conservando todas esas habilidades que tantas alegrías nos ha dado. Gio Shermadini también ha tenido sus momentos, especialmente en Londres, mientras que Doornekamp volvió a aparecer cuando más se le necesitaba, con dos triples fundamentales ante Baskonia. Fitipaldo, Abromaitis y Jaime Fernández siguen aportando experiencia y recursos a un bloque que conoce perfectamente las exigencias de nuestra camiseta.

Entre los recién llegados, Kyle Guy está respondiendo a las expectativas en su segunda etapa como jugador aurinegro. Sus 24 puntos ante Baskonia, después de haber destacado también en Málaga y Murcia, confirman su capacidad para asumir responsabilidades ofensivas importantes, algo que ya había demostrado en su anterior aventura como canarista. Me está gustando igualmente Vince Hunter, especialmente por su energía y capacidad para ofrecer soluciones cerca del aro.

TJ Bamba dejó buenas sensaciones en Londres, donde fue uno de los más destacados, mientras que de Ethan Happ, Xabi López-Arostegui y Arturs Kurucs todavía espero una mayor continuidad. Han mostrado detalles interesantes, pero creo que sería precipitado emitir juicios definitivos sobre sus respectivos rendimientos. Lo importante es que las nuevas piezas terminen de encajar sin que el equipo pierda las virtudes que lo han hecho reconocible durante tantos años.

Ahora bien, no todo son buenas noticias. El rebote sigue generándome algunas dudas, como también determinados momentos de desconexión y la excesiva dependencia del acierto exterior en algunas fases de los encuentros. Tenemos calidad suficiente para encontrar soluciones colectivas sin recurrir continuamente a las individualidades. Y prefiero señalarlo ahora, cuando estamos ganando, que lamentarlo posteriormente.

Una nueva etapa, la misma pasión

No quiero convertir estos primeros resultados en una comparación permanente entre Lakovic y Vidorreta porque no me parece justo. Ni tampoco lógico. Txus escribió una página extraordinaria de nuestra historia y ahora corresponde al técnico esloveno comenzar a escribir la suya. Tampoco me parece correcto exigirle que en apenas unas semanas consiga lo que su antecesor construyó durante años.

Recuerdo aquellos tiempos —no todos pueden decir lo mismo— en los que celebrábamos cada permanencia en la ACB como una conquista. Hoy ganamos en Málaga y Murcia, derrotamos al Baskonia y todavía encontramos motivos para exigir más. Algo estaremos haciendo bien cuando nuestras expectativas han alcanzado semejante altura.

Soy optimista por naturaleza. Quienes me conocen lo saben. Pero también procuro ser realista, especialmente cuando se trata de analizar a nuestro amado Canarias. Me ilusiona muchísimo lo que estoy viendo, me gusta la personalidad que empieza a mostrar este equipo y confío en que Lakovic sea capaz de llevarlo muy lejos. Y, por qué no, a conquistar éxitos que todavía no hemos alcanzado. Eso no significa cerrar los ojos ante los errores ni confundir siete partidos con una temporada entera, obviamente.

Canarista de cuna por encima de todo, periodista aurinegro y lagunero de pro, nunca he necesitado grandes resultados para sentir orgullo por estos colores. Más bien al contrario. Cuanto peor ha estado el equipo, o el club, más canarista me he sentido. Pero tampoco voy a negar que este comienzo me permite mirar hacia adelante con una sonrisa, casi como la del pelícano de Pepe Navarro (Seguro que lo más jóvenes no saben a lo que me refiero). Queda mucho trabajo, habrá tropiezos y seguramente llegarán momentos difíciles porque los demás equipos también juegan. Lo importante será saber afrontarlos sin perder nuestra identidad.

Porque si algo tengo claro es que al Canarias siempre hay que exigirle que compita, que luche y que se deje el alma por esta camiseta amarilla y negra. Los triunfos, cuando llegan, son la recompensa a todo lo anterior. Y yo, qué quieren que les diga, tengo buenas impresiones.