Por José Luis Hernández. Foto: Redes Sociales
La Laguna-Aguere (Tenerife), 12 de enero de 2026.
Actualizado a las 18.55 GMT.
Estoy en estado de shock, profundamente triste y afectado por la pérdida de Chuchi Arencibia. Me cuesta incluso hablar de él en pasado, porque sigue vivo en mi memoria: en su voz, en su sonrisa, en la pasión con la que abordaba todo lo que hacía. Chuchi no sólo es un pilar del baloncesto canario; es mi amigo, mi compañero en la directiva del CB Canarias y, además, mi abogado y el de mi familia. Hace apenas dos meses hablé con él. ¿Cómo estás ‘Pepe’ Luis?, me dijo como siempre. En mi recuerdo permanecen tantas anécdotas compartidas, tantas charlas sobre baloncesto que nunca terminamos.. y que ahora duelen con su ausencia.
Lo que más marcaba a Chuchi era su equilibrio entre firmeza y cercanía. Siempre justo, siempre generoso, siempre dispuesto a ayudar con paciencia y discreción. Admiraba su entrega al club, a nuestro adorado Canarias, al baloncesto y a quienes lo rodeábamos. Cada conversación con él era un aprendizaje, cada gesto un ejemplo de humanidad.
Su partida deja un vacío enorme pero también un legado imborrable de compromiso, cariño y pasión. Estoy seguro de que ahora forma parte del Equipo del Cielo del CB Canarias, junto a otros iconos y leyendas aurinegras, personas que también dejaron huella en la entidad lagunera: Richi Bethencourt, Paco Medina, Larry McNeill, Airam Higuera, Luis Martín Sá, Pepe Cabrera, Benigno Afonso, Santiago Martín, Alberto Delgado, Juan Ríos Tejera… y tantas y tantas personas que, como él, lucharon por este club que tanto significa para los que lo amamos.
Chuchi, gracias por tu amistad, tu lealtad y tu ejemplo. También por tus servicios profesionales. Sabes que te admiro profundamente y siempre te llevaré en mis recuerdos. Tu legado seguirá iluminando cada cancha, cada charla y cada momento compartido. Siempre te recordaré.


























































