- Los aurinegros afrontan el segundo asalto en La Fonteta, tras caer en el primero y con apenas 48 horas de margen.
Por José Luis Hernández – Fotos: ACB Photo-.José Manuel Casares
La Laguna-Aguere (Tenerife), 11 de junio de 2025.
Actualizado a las 21.36 GMT (Canarias)
No hay tregua para los valientes. El primer duelo aún flota en el aire cuando ya llega el segundo. Este jueves, en los últimos compases competitivos de La Fonteta (20.15 hora insular canaria), el conjunto aurinegro se mide al Valencia Basket en el segundo capítulo de una serie semifinal al mejor de cinco, con la intención de nivelar la eliminatoria y devolver la esperanza a su gente, a esa Fiebre Amarilla que nunca deja de creer.
No será fácil. Nadie lo espera. El equipo dirigido por Txus Vidorreta llega con lo justo en las piernas y mucho en el alma. Tras caer 83-65 en el primer duelo, apenas ha habido margen para el respiro. Una única sesión táctica ha servido para revisar conceptos y ajustar detalles, pero el verdadero reto será recomponer cuerpo y mente en tiempo récord. El rival aprieta, el calendario castiga, y es ahora cuando más se necesita el temple aurinegro.
Será un desafío de máxima exigencia, de esos que definen carácter. Enfrente estará un Valencia bien armado, poderoso físicamente, con una rotación profunda y en forma, amén de un pabellón volcado que buscará llevarlos en volandas. Jean Montero, en estado de gracia, es el faro de los taronjas, promediando 20,3 puntos en sus últimos once partidos. A su lado, la dirección milimétrica de Chris Jones, ayer anotó 13 puntos solo en el segundo cuarto del primer partido, y la solidez interior de Pradilla, Reuvers y Costello forman un núcleo difícil de contener.
Para que el sueño aurinegro siga en pie, el Canarias de La Laguna necesitará algo más que buena voluntad. Tendrá que ofrecer su versión más sólida y concentrada. Ejecutar con precisión su plan defensivo, ganar la batalla del rebote y los balones divididos, y minimizar errores no forzados será clave. Pero por encima de todo, será imprescindible encontrar inspiración en el tiro. Sin acierto no hay nada que hacer.
El objetivo no es otro que regresar a La Laguna con la serie empatada y el Santiago Martín encendido. Para eso, los canaristas deberán imponer su ritmo, frenar el vértigo del rival y mostrar ese espíritu inquebrantable que tantas veces ha sacado al equipo adelante en noches grandes. No importa lo corta que haya sido la preparación ni lo largo que parezca el camino: el Canarias está acostumbrado a remar contra corriente.
Este jueves, en Valencia, no se juega solo un partido. Se juega el orgullo de una afición que vibra, sufre y late con su equipo. Se juega la posibilidad de seguir soñando. Y si hay algo que este equipo ha demostrado una y otra vez, es que justo cuando todo parece estar en contra, es cuando está más cerca está de hacer algo grande.



























































