Eterno Marcelinho: a los 42 años, se corona MVP de la Liga Endesa

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  • El base de La Laguna Tenerife desafía al tiempo con una temporada histórica y se convierte en el jugador más valioso de la Liga Endesa 2024-25.

Por José Luis Hernández – Foto: ACB Photo-E. Cobos

La Laguna-Aguere (Tenerife) | 27 de mayo de 2025.

Actualizado a las 20.47 (Canarias).

A veces, el tiempo se detiene. No porque el reloj se rompa, sino porque alguien lo mira a los ojos y le dice: «todavía no». Marcelinho Huertas, con 42 años recién cumplidos, ha logrado lo que parecía reservado a la ficción: ser elegido Jugador Más Valioso de la Liga Endesa, compitiendo de tú a tú, y superando, a jugadores que ni siquiera habían nacido cuando él ya botaba balones en Brasil.

Hay premios que premian carreras. Otros que celebran despedidas. Este no es el caso. Lo de Huertas es presente puro, sin ataduras al pasado ni aroma de homenaje. En su decimoctava temporada en la ACB, el base del Canarias ha firmado la mejor campaña de su vida. Y eso no es poesía: es estadística.

Máximo asistente de la competición con 7,2 pases por partido, y octavo jugador más valorado con 16,7 de media, Huertas no ha bajado el ritmo, lo ha acelerado. A un paso del final de la fase regular, La Laguna Tenerife es segundo en la Liga Endesa, solo por detrás del Real Madrid, y ha alcanzado, por enésima vez, la Final Four de la Basketball Champions League, donde, como si fuera un hábito, fue elegido nuevamente MVP del torneo, reeditando el título del año anterior.

Todo esto, dos días después de soplar 42 velas. Todo esto, mientras otros ya han colgado los tenis, cambiando el parqué por los despachos, los micrófonos o unas eternas vacaciones.

El reconocimiento no solo vino en forma de trofeo. El base de La Laguna Tenerife fue sorprendido por su familia, sus compañeros de equipo y muchos aficionados aurinegros. Huertas fue llevado por sorpresa al Teatro Leal de La Laguna, creyendo que iba a realizar una entrevista, y cuando se subió el telón, se encontró con la ovación y el cariño de los suyos. Un homenaje inesperado, tan sincero como merecido, que lo emocionó profundamente.

La pregunta no es cómo lo hace, sino por qué sigue haciéndolo tan bien. Tal vez la respuesta esté en sus ojos: los mismos que brillan al entrar en una cancha, como si fuese su primera vez. O en sus manos, que convierten el balón en una brújula capaz de encontrar siempre al compañero libre. O quizá, simplemente, esté en su alma: la de un competidor, pero también la de un niño que aún se maravilla con el juego.

Sí, hubo otros longevos. Darryl Middleton y Albert Oliver jugaron más allá de los 43. El también carioca Oscar Schmidt se retiró a los 45. Pero ninguno de ellos mantuvo este nivel de impacto. En la memoria ACB también queda Joan Creus, que se despidió con 42 años y 4 meses, tras ser MVP de la final que ganó el TDK Manresa en 1998. Él fue una excepción. Huertas es otra, de esas que ocurren una vez por generación.

Y lo más hermoso es que no es un adiós. No hay discursos de despedida, ni lágrimas por cerrar una carrera deportiva, ni homenajes a una trayectoria. Solo Marcelinho, liderando, asistiendo, anotando y disfrutando. Como si el tiempo no importara. Como si la edad fuera solo un número en una ficha, y no una losa en la espalda.

Quizá por eso el baloncesto, ese viejo amigo que tantas y tantas veces se olvida de los que envejecen, ha decidido devolverle algo. No con palabras, sino con votos. Los de sus compañeros, los entrenadores, la prensa, los aficionados… Todos ellos coincidiendo en una verdad tan simple como rotunda: el mejor jugador de la temporada ha sido un hombre de 42 años.

Y eso, en este deporte acelerado que premia la inmediatez y el músculo joven, es algo que conmueve. Eterno, y MVP, Marcelinho.

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