- El Canarias logra su segunda victoria en apenas cuarenta y ocho horas y alcanza, matemáticamente, su participación en la Copa del Rey Gran Canaria 2025.
Por José Luis Hernández– Fotos: ACB Photo-E. Cobos
La Laguna-Aguere (Tenerife), 05 de enero de 2025.
Actualizado a las 03.36 GMT

Al igual que en su reciente duelo contra Casademont Zaragoza, el equipo amarillo y negro tuvo que guardar lo mejor de su repertorio para el acto final. Fue en el último cuarto cuando Lluis Costa y Tim Abromaitis, con sendos triples llenos de precisión y sangre fría, inclinaron definitivamente la balanza a favor de los tinerfeños. Aquellas canastas marcaron una ventaja que, con oficio y temple, lograron preservar hasta el desenlace.
La primera mitad fue un pulso reñido, donde ninguno de los dos equipos cedía terreno. Los de La Laguna comenzaron imponiendo su ritmo y tomando ventaja inicial, pero los de Bilbao pronto se rearmaron. En el minuto cinco, el marcador reflejaba la paridad: 8-8. De ahí en adelante, la igualdad persistió, hasta que los visitantes dejaron claro que ese equilibrio no les favorecía y comenzaron a intentar romperlo, anunciando que no sería un rival fácil de doblegar.
La irrupción de Pantzar y Jones en la cancha lagunera imprimió un nuevo ritmo al ataque del equipo bilbaíno, que comenzó a fluir con mayor soltura y precisión. Este impulso les permitió tomar ventaja en el marcador, alcanzando un 14-19 en el minuto 9. Pero la guinda del primer cuarto llegó de la mano de Domínguez, quien, con mucha serenidad y el temple de un tirador nato, clavó un triple sobre la bocina, dejando el marcador en 19-24 y a los aurinegros con la urgencia de encontrar respuestas.
El segundo cuarto fue un tira y afloja frustrante para el Canarias, un constante querer y no poder que se quedó en intenciones sin cristalizar. Sin embargo, su rival tampoco logró capitalizar la situación. Los de amarillo y negro mostraron cierta falta de chispa en defensa, mientras que en ataque la puntería parecía esquiva, como si el aro se hubiera convertido en un anhelo inalcanzable. Fue un tramo del partido en el que el tiempo pareció detenerse, con ambos equipos atrapados en un limbo de imprecisiones.
Surne Bilbao no supo sacar partido del desconcierto que reinaba en la cancha, y el equilibrio en el marcador persistió. Pero entonces apareció Marcelinho Huertas, el relojero del juego, dispuesto a desatar el nudo. Con siete puntos consecutivos, encendió la chispa que el Canarias necesitaba. A su magia se sumaron los tiros libres impecables del canadiense Aaron Doornekamp y un triple que selló un parcial de 15-2 (34-29). Por fin, los aurinegros parecían haber encontrado el sendero hacia un dominio más claro, dejando atrás las sombras de la duda. Pero ese dominio fugaz no perduró. Bilbao supo leer las grietas en la defensa aurinegra y Hlinason, implacable en la pintura, las explotó para devolver la igualdad al duelo. Así, el encuentro llegó al descanso con un 40-42 en el marcador y un aire de incertidumbre que dejaba todo abierto para la segunda mitad.
El tercer acto comenzó con un contratiempo inesperado: el marcador situado sobre una de las canastas dejó de funcionar, sumiendo el pabellón en una pausa de veinte minutos. Para solventar la situación, se instaló un marcador provisional junto a la canasta afectada, permitiendo que el juego retomara su curso bajo una solución improvisada, es la segunda vez que sucede en la presente temporada, pero efectiva. Una vez puesto en moviento el balón, el tercer cuarto trajo consigo un nombre propio: David Krämer. Con dos triples consecutivos, el alemán encendió la chispa que necesitaba La Laguna Tenerife para recuperar una ventaja de cuatro puntos. Más allá de las cifras, su actuación marcó un cambio de actitud: el equipo comenzaba a creer en la victoria, trazando su camino con mayor convicción. Frente a ellos, un Bilbao Basket que destacó por su esfuerzo defensivo pero que no lograba encontrar el camino al aro. Intentaron una y otra vez: primero con Hlinason en la pintura, luego con Dragic, y finalmente apostando por un ataque más vertical en busca de soluciones rápidas, pero la fortuna seguía esquiva para los hombres de negro, ayer vestidos de blanco.
Con el marcador cada vez más adverso, el intercambio de canastas no les favorecía. Fue entonces cuando Lluis Costa, con dos triples letales, y Abromaitis, con otro más, rompieron definitivamente el duelo, llevando el marcador a un contundente 78-64. Desde allí, con Marcelinho Huertas manejando los tiempos desde la dirección, el Canarias supo hacer lo que mejor sabe: administrar su ventaja con maestría. Al final, el triunfo quedó en manos de los aurinegros, que sellaron su clasificación para la Copa del Rey con solvencia. Ahora, con este objetivo cumplido, el horizonte invita a soñar con más: tal vez, la posibilidad de ser cabeza de serie en el torneo. ¿Por qué no?
Ficha técnica
86 – La Laguna Tenerife(19+21+27+19). Fitipaldo (5), Kramer (9), Scrubb (5), Doornekamp (6), Guerra (2) –inicial-, Huertas (18), Shermadini (16), Costa (6), Sastre (14) y Abromaitis (5).
75 – Surne Bilbao Basket (24+18+15+18): Frey (3), Abdur-Rankman (13), Dragic (7), Gielo (9), Hlinason (12) –inicial-, Domínguez (6), Rabaseda (2), Pantzar (10), De Ridder (2) y Jones (11)
Árbitros: Caballero, Sánchez Sixto y Sánchez. Señalaron técnica al entrenador del Surne Bilbao, Jaume Ponsarnau (min.23).
Incidencias: Partido disputado en el pabellón de los Deportes Santiago Martin, ante 4.700 aficionados. El inicio del tercer cuarto tuvo un retraso de veinte minutos al estropearse el marcador que está sobre una de las canastas. Se colocó uno provisional al lado de la canasta.












































































