Opinión. Las Mills y una noches aurinegras

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Por José Luis Hernández. Fotos: ACB Photo Mariano Pozo.

Málaga (Andalucía), 22 de marzo de 2026.

Publicado a las 15.27 GMT.

Llegar y hacer historia en mayúsculas. Eso es lo que vi anoche mientras cubría para SuperBasket Canarias, desde la zona de prensa del Palacio de los Deportes José María Martín Carpena, el partido entre Unicaja y La Laguna Tenerife. Se produjo el debut de Patty Mills en la Liga Endesa, y lo hizo escribiendo un capítulo que quedará grabado en la memoria colectiva del canarismo.

No era un cuento de sultanes ni de genios mágicos… bueno, para genios mágicos ya tenemos a Marcelinho Huertas. Pero Mills, con su experiencia de ‘superclase’ y 37 años a sus espaldas, convirtió la cancha en un palacio de relatos. Cada acción suya era un capítulo distinto: un 2+1 que abría la historia, un triple que cerraba un párrafo, un robo que cambiaba el suspense del relato… Controló el ritmo desde los primeros compases y terminó la contienda con 24 puntos, 4/6 en triples, 8/8 en tiros libres, dos asistencias y una recuperación en apenas 22 minutos.

Si Las mil y una noches, recopiladas y traducidas por Antoine Galland, nos hablaban de noches interminables de suspense, maravilla y giros inesperados, anoche Mills nos regaló su propia versión: una noche aurinegra que se escribía en tiempo real, con cada canasta, cada pase y cada robo añadiendo páginas a un cuento que nadie quería que terminara.

Para poner en perspectiva lo que hizo: ningún aurinegro había alcanzado estos guarismos en su debut en el siglo XXI. Ni Shermadini, ni Huertas, ni Bruno Fitipaldo…, pudieron igualar sus 24 puntos. Hablamos de marcas que solo se remontan 36 años atrás, a los 25 puntos de Ray Smith en 1990, a los también 25 tantos de Walter Szczerbiak en 1983 o a los 39 de Tom Tolbert en 1988, todavía el récord absoluto del club lagunero. Con este estreno, Mills iguala a Germán González y se coloca en el cuarto debut más anotador de la historia del CB Canarias.

Y no era un triunfo aislado: Patty Mills y Marcelinho Huertas, con 37 y 42 años respectivamente, se convirtieron en la pareja de bases más experimentada que haya visto la Liga Endesa. Entre ambos sumaron 37 puntos y 5 asistencias en su primer partido juntos, combinando veteranía y talento como si cada pase fuera un capítulo de un relato épico. A pesar de tener 8 Juegos Olímpicos y 8 Mundiales a sus espaldas, siguen demostrando un nivel diferencial que hace temblar a cualquier rival.

Mientras Unicaja intentaba reaccionar en la segunda mitad, Mills se convirtió en un narrador invisible que escribía cada capítulo del partido con precisión y estilo propio. Dos triples consecutivos apagaron cualquier intento de remontada malagueña, y el Canarias cerró el encuentro con autoridad, 70-95, dejando una historia que se grabará para siempre en la memoria colectiva del canarismo.

El sábado 21 de marzo de 2026 quedará marcado en rojo en los anales del club. Patty Mills no solo debutó: reescribió la historia, recordó viejas leyendas y nos regaló una noche aurinegra que parecía salida de las páginas de Las mil y una noches. Y yo, desde la zona de prensa, fui cronista privilegiado de un cuento que los canaristas recordaremos para siempre por lo que considero muy afortunado.

Cuando el partido terminó, Mills no se conformó con su actuación en la cancha: siguió dejando huella fuera de ella. Con una sonrisa radiante, recorrió la zona de aficionados en el exterior del Martín Carpena, estrechando manos, haciéndose fotos y firmando autógrafos a cada seguidor aurinegro, también a muchos niños del Málaga, que se habían desplazado a la Costa del Sol. Su cercanía y entusiasmo dejaron clara su implicación con el Canarias y con el baloncesto en general, transformando un debut memorable en una experiencia inolvidable para todos los presentes.

En definitiva, está claro que Mills no llegó solo para jugar unos partidos en su, de momento, pequeña relación contractual con el Canarias: llegó para ser sultán y narrador al mismo tiempo, dejando que su talento hablara por sí mismo, mientras cada capítulo de esta historia aurinegra quedaba impreso en nuestra memoria.