- El hogar del Canarias vibró con más de un millar de aficionados, pero ni la intensidad aurinegra ni el recital de Rafa Rodríguez (23 puntos) fueron suficientes para frenar al líder del Grupo A, que se llevó el triunfo de La Laguna.

Por José Luis Hernández. Fotos: ACB Photo-E. Cobos.
La Laguna-Aguere (Tenerife), 22 de noviembre de 2025.
Actualizado a las 09.30 GMT.

En el Santiago Martín se vivió anoche una de esas funciones que dejan al público entre la ovación y el suspiro. El Fundación CB Canarias cayó 79-89 ante el Real Madrid, líder implacable del Grupo A con un balance de 6 victorias y 1 derrota, en un duelo que tuvo más pulsaciones que pausas. Y aun así, la segunda escuadra aurinegra volvió a demostrar que late fuerte: se planta en el ecuador de la primera fase con un notable 5-2 y la sensación de que este grupo no conoce la palabra techo.
El partido fue un ensayo permanente de carácter. Los baloncestistas dirigidos por Ronald Cómez, arropados por más de un millar de almas de la Fiebre Amarilla, jugaron con la intensidad de quien entiende que cada balón es un examen. Rafa Rodríguez firmó una noche para enmarcar, 23 puntos que anotó como chispazos de puro talento. A su alrededor, Acosta y Sangaré libraban una guerra a pie de pintura, cargando rebotes y chocando contra un rival repleto de físico.
Pero el Real Madrid no viaja ligero. Su amplitud de rotación, el talento siempre afilado de Amosov y la aparición oportuna de Kutluay fueron minando la resistencia isleña. Hubo momentos en los que el choque parecía inclinarse del lado canarista, cuando el marcador se estrechaba y el pabellón entraba en combustión. Acciones de Prekevicius, la zurda de Rodríguez, la presión constante… por instantes, la remontada coqueteó con la realidad, algo de lo que también se encargaron los árbitros con su más que discutido criterio arbitral.
Sin embargo, cada arremetida encontraba respuesta blanca. Cuando el Canarias apretaba, el Madrid devolvía el golpe con sobriedad, manteniendo a raya cualquier intento de incendio. Los parciales favorables a los visitantes en momentos clave terminaron de marcar territorio. Ni siquiera el esfuerzo final de los laguneros, que dejó el 79-85 antes del cierre, logró voltear un guion escrito a base de músculo y puntería.
Aun así, en el tono general de la noche quedó algo claro: este Fundación CB Canarias siempre compite. Compite cuando domina, compite cuando sufre y compite incluso cuando la lógica señala otro camino. La derrota, segunda consecutiva, duele lo justo; lo suficiente para afilar los colmillos antes del siguiente asalto. Porque este equipo, y eso ya lo sabe todo el grupo A de la Liga U, siempre vuelve.





































































