- El Fundación CB Canarias sigue intratable en la Liga U. El equipo aurinegro sumó ante el Casademont Zaragoza su tercera victoria consecutiva en un partido intenso y de altos vuelos.
Por José Luis Hernández. Fotos: CB Canarias-E. Cobos.
La Laguna-Aguere (Tenerife), 24 de octubre de 2025.
Actualizado a las 23.25 GMT.

Los pibes del Fundación CB Canarias siguen soñando despiertos. Este viernes, en el parqué del Santiago Martín, volvieron a dar una lección de baloncesto coral al doblegar al Casademont Zaragoza (80-68) y firmar su tercera victoria consecutiva en la Liga U. Fue un triunfo con sabor a equipo grande, de esos que se preparan a fuego lento, con carácter, paciencia y una defensa que terminó por asfixiar al hasta entonces invicto conjunto zaragozano.
El duelo comenzó un tanto espeso, con más errores que aciertos y las defensas marcando el compás. En medio del titubeo inicial, Rafa Rodríguez abrió camino desde el perímetro y Louis Riga encendió la mecha con dos triples que hicieron rugir a la Fiebre Amarilla (17-11). Pero el Zaragoza no había viajado hasta la isla para rendirse: de la mano de Álex Moreno, los de rojo y blanco firmaron un parcial de 0-9 que volteó el marcador y recordó que el partido no sería un paseo (21-23).
El Canarias, sin embargo, no perdió la calma. Siguió trabajando en silencio, golpe a golpe, hasta llegar al descanso con la mínima ventaja (30-29). Tras el paso por vestuarios, los aurinegros salieron con otra cara: más sueltos, más verticales, más suyos. Un 7-1 de arranque y una ráfaga de triples, obra de Rafa Rodríguez y Mohamed Sangaré, encendieron la chispa de la escapada. En apenas unos minutos, los isleños habían abierto brecha (60-44, min. 31).
Zaragoza amagó con volver. Apoyado en el tiro libre y en algunos nervios de los jugadores dirigidos por Ronald Cómez, encadenó un parcial de 0-10 que encendió las alarmas en la escuadra amarilla y negra (62-56). Pero entonces apareció la madurez de los jóvenes aurinegros: un tapón de Xabi López, un mate furioso de Sangaré y la serenidad de Dylan Bordón sirvieron para enfriar el intento de rebelión visitante.
El final fue un canto al carácter. Bordón clavó un triplazo que valió tanto como una declaración de intenciones, y Rafa Rodríguez puso la guinda con una canasta de pura jerarquía. El marcador final en lo más alto del Santiago Martín, 80-68, premió el esfuerzo colectivo y dejó a los aurinegros en la cima del Grupo A, invictos y con la moral por las nubes. Porque estos pibes, los del Canarias, no solo ganan partidos, están escribiendo una historia que huele a futuro.












































































