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Los seguidores de los equipos abarrotan la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria.
Por José Luis Hernández – Fotos: ACB Photo-Emilio Cobos
Las Palmas de Gran Canaria, 15 de febrero de 2025.
Actualizado a las 14.47 GMT

Diez años después de su nacimiento espontáneo y sin grandes pretensiones, el ya tradicional encuentro de aficiones en la Copa del Rey volvió a convertir Las Palmas de Gran Canaria en un festival de color, pasión y hermandad entre los seguidores de los diferentes equipos de la ACB. Lo que comenzó como un simple punto de reunión se ha consolidado como una cita imprescindible, reuniendo a hinchas de equipos no solo participantes en la Copa, sino también de la Liga Endesa y de otras categorías del baloncesto español.
Este año, la presencia de la afición de la Fiebre Amarilla, nombre histórico de los aficionados del Club Baloncesto Canarias, fue especialmente destacada. Sus seguidores, liderados por el incansable ritmo del Frente Los Pollos Amarillos, hicieron notar su energía con cánticos, tambores y un despliegue de color que llenó el ambiente de la esencia aurinegra. Su entusiasmo contagió a los asistentes, convirtiendo el Parque de San Telmo en una auténtica fiesta baloncestística.
Desde las 12 de la mañana, un auténtico océano de bufandas, banderas y camisetas inundó el corazón de la ciudad, creando un ambiente festivo y de hermandad entre aficiones rivales pero unidas por la pasión por el baloncesto. Tras abarrotar San Telmo, la celebración se extendió por la emblemática calle Triana, donde la música, los cánticos y el espíritu copero hicieron vibrar cada rincón, evocando aquel primer encuentro de 2015 en el mismo escenario.
Una década después, el evento sigue creciendo y demostrando que la Copa del Rey es mucho más que una competición: es un punto de encuentro donde la afición es la verdadera protagonista.



























































