• Amo al Canarias por encima de todo, por eso me dolió ver como ayer se bajó la cabeza.
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José Luis Hernández @JoseLuisHdezT7
Fotos: Archivo

La Laguna (Tenerife), 15 de marzo de 2018 -

Soy canarista y adoro a nuestro club. Iba a escribir este artículo anoche pero preferí dejarlo para hoy. Pensé que con el paso de las horas el cabreo, la decepción y la indignación remitirían pero no ha sido así.

Lo visto anoche sobre el parqué del Santiago Martín pasará a los anales del canarismo encuadrado en el capítulo de las noches aciagas, pero con un matiz importante: se puede perder o ganar, al fin y al cabo esto es deporte, pero lo que es inadmisible es ver a los jugadores de nuestro querido Canarias bajar la cabeza, excepto para que besen el escudo.

¿Cómo se puede jugar tan mal al baloncesto? El Canarias de anoche, una caricatura de sí mismo, no jugó a nada y faltó a sus propias señas de identidad, las de toda la vida. No hubo intensidad defensiva, ni ideas en ataque, el lanzamiento exterior desapareció del mapa... El equipo deambulaba por la pista sin ser conscientes de lo mucho que se jugaba el club, que era una eliminatoria europea y sin representar a los miles de seguidores que poblaban las gradas del Santiago Martín. La raza, carácter, alma, actitud y corazón del Canarias brillaron por su ausencia  ¿Dónde dejaron el orgullo?

El Campeón dijo adiós a la competición continental en casa, sin hacer honor a su estatus en este certamen. Ya habrá tiempo para analizar lo que está sucediendo en el equipo y en el club, con esta plantilla mal confeccionada, con algunos fichajes malos, muy malos. No vale con decir que ahora hay que centrarse en la Liga Endesa, pero quizá no sea el momento para hacer un análisis exhaustivo y riguroso de muchas cosas que están pasando en nuestro club y en nuestro equipo.

Tiempo al tiempo.