Imagen: SuperBasket Canarias

José Luis Hernández (sbc) La Laguna (Tenerife)

Los aficionados al baloncesto de mi generación, y de varias otras anteriores, crecimos considerando al Club Baloncesto Canarias un gran club, valga la redundancia, asentado sobre firmes pilares clásicos, una institución humilde, ejemplar, seria y muy fiable, orgullo de todos los laguneros, con un modelo de juego basado en la armonía entre un ramillete de jugadores canarios y unos pocos fichajes foráneos, aderezado con un arrollador espíritu competitivo.

Para los canaristas el Canarias siempre ha sido mucho Canarias, como dijo en su día el mejor presidente de la historia, don Santiago Martín: "Para La Laguna, el Canarias es más que un club". Y así es. Nunca hemos sido Goliat pero si un valeroso y noble David, que combate con todas sus fuerzas y recursos en el campo de batalla, sin bajar la guardia, sabiendo perfectamente a quienes representa, la fiebre amarilla, amén de nuestras queridas ciudad de La Laguna e isla de Tenerife, y cómo no, a nuestro incomparable archipiélago, del que tomamos su nombre, el más bonito.

Por todo ello, no deja de extrañarnos el estado de debilidad permanente en el que vive el club aurinegro desde que la palabra Canarias no fuera incluida en el nombre comercial del primer equipo. Somos muchos los que no acabamos de entender la absoluta incapacidad del Consejo de Administración del Cantera Base 1939 Canarias Sociedad Anónima Deportiva para reaccionar ante la realidad que le está carcomiendo las entrañas: nos estamos convirtiendo, mediáticamente, en el Tenerife. El "sorpasso" que le ha dado la marca Tenerife a Iberostar, primer patrocinador del club, sumado a la ausencia, por primera vez en la historia, del nombre de nuestra entidad en el del primer equipo, ha acabado en una grave crisis de identidad que podría resumirse de esta manera: los dirigentes del Canarias parecen haber olvidado, en buena medida, lo que fue el club, pero quieren volver a serlo y no encuentran la manera sin la palabra Canarias.

Que esto siga ocurriendo y que el aficionado aurinegro se torture cada día cuando ve los incontables errores que se comenten respecto al nombre, escudo e historia de nuestro club es, en gran medida, responsabilidad de Félix Hernández como cabeza visible del Consejo de Administración, con el que me une una buena relación de amistad pero que tendrá que entender que nosotros, los periodistas, estamos para informar y opinar, y esta es mi opinión al respecto.

SuperBasket Canarias acompaña al Canarias a todos los lugares donde nos es posible desde hace tres temporadas, competición europea incluida, con total libertad, independencia informativa y económica ya que nadie nos paga absolutamente nada para desplazarnos. Hacemos miles y miles de kilómetros cada temporada acompañando a nuestro querido equipo, siendo el medio de comunicación que más informa sobre el Canarias y, les puedo asegurar, que estamos hartos de hacer referencia a nuestro conjunto como Canarias y que fuera de nuestras fronteras, canarias por supuesto, a la mayoría le suene a chino. En el estado español y en Europa.

El presidente del Canarias ha conseguido grandes logros para el club, como entidad, e incluso como empresa, pero el equipo se ha despersonalizado hasta desfigurarse, mediáticamente, por completo. Y no es que se haya hecho con mala intención, en absoluto. Todo lo contrario. Se ha desfigurado y mimetizado por querer hacerlo más grande, por algo parecido a la megalomanía, como si esa fuera la única manera posible de crecer, dejando atrás la palabra Canarias. No deja de llamarme la atención que, siendo socios, muchos de ellos, desde hace tantos años del Club Baloncesto Canarias y accionistas del Cantera Base 1939 Canarias, el Consejo de Administración aurinegro haya olvidado cuáles son los valores del Canarias y se haya impuesto dentro de él una alocada vorágine insularista en la que ya no tienen cabida referencias a la identidad lagunera del propio club.

En esta absurda mentalidad de los patrocinadores de usar y tirar, afortunadamente para los clubes no en todos los casos, al club de turno, al que patrocinan por un espacio de tiempo mientras les resulta rentable y luego si te he visto no me acuerdo, recuerden lo que hizo Cajacanarias con nosotros, lo peor que te puede pasar es perder tus raíces. Sin ellas no creces, ni siquiera te perpetúas en el tiempo, y el Canarias, con el hándicap de tener su pista de juego en medio de la nada, léase fuera de la ciudad de La Laguna que no del municipio, ya tiene bastante con haber perdido la familiaridad y cercanía que tenía en el Ríos Tejera o en el Luther King como para que ahora lo confundan con uno de nuestros históricos rivales deportivos.

Alguien se ha empeñado en crear un equipo insularizado a costa de que el Canarias pierda su esencia, el sustrato primordial de su ser, su identidad. Que muchos aficionados se hayan deslumbrado con los logros deportivos de esta temporada es inevitable, en el plano deportivo siempre he manifestado que la temporada está siendo brillante, digna de todos los elogios, pero en lo que se refiere a la imagen de la entidad, una colosal equivocación porque el Canarias nunca ha sido el Tenerife, ninguno de ellos, ni lo será jamás.

El Canarias siempre ha sido fiel a sus orígenes, historia y patrimonio y es por ello por lo que siempre debería lucir su nombre junto al de sus patrocinadores. No sobra nadie, ni Iberostar ni Tenerife, pero falta Canarias. Confío en el presidente. Estamos a tiempo.