• Kurt Allen Nimphius, pívot norteamericano del Canarias en la temporada 1988-89 y jugador de la NBA durante 8 campañas, habla en exclusiva para los lectores de SuperBasket Canarias desde Arizona, Estados Unidos.
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José Luis Hernández / @JoseLuisHdezT7
Fotos: Archivo personal de José Luis Hernández y Cedidas/Kurt Nimphius
19 de enero de 2018
Kurt Nimphius con la camiseta del Canarias. Temporada 1988-89 / Archivo José Luis Hernández
Kurt Nimphius con la camiseta del Canarias. Temporada 1988-89

LA LAGUNA (TENERIFE) - ¿Qué tal la vida por Tenerife? pregunta Kurt Allen Nimphius (Milwaukee, Wisconsin, 13/03/1958), desde la pequeña localidad estadounidense de Sedona, en el estado de Arizona. Apenas le faltan dos meses para cumplir 59 años, pero al menos en las imágenes se ve que no se conserva nada mal. El baloncesto le ha dejado algunas secuelas físicas, lo que no le impide disfrutar del senderismo, una de sus grandes pasiones. "Mis mejores recuerdos en el Cajacanarias son sobre los compañeros con los que jugué y la vida en la Isla. Disputé un torneo en 1980, con un equipo compuesto por jugadores estadounidenses, yo recién salido de la universidad, y lo más destacado del viaje fueron las Islas Canarias, así que cuando años después volvieron a contactar conmigo, estuve muy interesado en jugar allí", añade.

Nimphius no pudo cerrar un acuerdo con el Canarias en aquél momento, así que, con su mente puesta en la NBA optó por jugar una temporada en la Lega italiana, Rodrigo Chieti, para luego volver a Estados Unidos y poder firmar como agente libre por un equipo de la mejor liga del mundo. "Así fue. Primero quería volver a los Estados Unidos y luego terminar mi carrera deportiva en las islas. Me hubiese encantado retirarme en el Canarias e incluso pensé que sería un buen lugar para quedarme a vivir".

Nimphius junto a su esposa Krista en una imagen reciente/ Cedida
Nimphius junto a su esposa Krista

Kurt Nimphius tuvo la impresión, desde que llegó a Tenerife, que el Canarias es un club especial, al igual que sus aficionados. "Los fans también fueron geniales, solidarios y pacientes. Aquella temporada tuvo que ser muy difícil para ellos pero no se quejaban ni parecían desanimarse, al menos conmigo, y siempre te daban una palmada en la espalda y te decían: 'la próxima vez ganaremos'. Me trataron muy bien e hicieron que mi estancia fuera agradable a pesar de la batalla deportiva que teníamos sobre el parqué. Los jugadores del Canarias, los aficionados y la Isla me hicieron querer regresar y comenzar a ganar para ellos", explica el magnífico pívot estadounidense, como si no hubieran pasado tres décadas.

Aquella experiencia en la Liga ACB con el equipo lagunero, sólo jugó una temporada de las tres que había firmado, le situó como uno de los jugadores mejor pagados de la competición. El jugador del millón de dólares, al igual que el resto de sus compañeros, tuvo una temporada loca, difícil y complicada, repleta de resultados adversos. Hasta en tres ocasiones tuvo que cambiar de pareja americana: "Debimos habernos quedado con Dan (Bingenheimer). No porque los otros jugadores que vinieron posteriormente (Tom Tolbert y Alex Stivrins) no fueran tan buenos o mejores. Pero lleva demasiado tiempo asimilar nuevos jugadores y el tiempo es un lujo en un equipo en apuros. Empeoraron las cosas y pagamos el precio. Ganamos el último partido del desempate (playoff de descenso). Qué alivio fue ese juego para todos nosotros", recuerda Nimphius con satisfacción. "Luego no me querían de vuelta, después de eso y, aunque desconfiaba de la mala gestión (Pepe Cabrera) y de la horrible temporada deportiva, aún así lo pasé muy bien y quería volver a Tenerife, al Canarias. Era como si tuviera asuntos pendientes", resume Kurt.

Nimphius era uno de esos jugadores, pocos, que habían llegado a la Liga ACB con un extenso bagaje en la NBA, con la vitola de estrella, levantando expectación, aunque él, bastante introvertido, siempre huyó de los focos. Cinco temporadas con Dallas Mavericks, llegando a convertirse en el pívot titular, dos como jugador de Los Angeles Clippers, Detroit Pistons, San Antonio Spurs ... y Cajacanarias, antes de volver una campaña más a la NBA enrolado con los Sixers de Philadelphia. "Me encantó poder jugar en la NBA. Era mucho más de lo que pensé que sería. No hay nada como la experiencia de estar con los mejores y jugar contra los jugadores a los que idolatras. Luego ser capaz de mantenerme en la competición y ser productivo. La sensación de que perteneces a ese grupo de baloncestistas es increíble y la vida te responde, de forma afirmativa, a todo el trabajo duro que realizas".

"En retrospectiva, debería haber continuado mi carrera en la NBA todo lo que hubiese podido y retrasar mi marcha de la Liga hasta que no hubiese tenido sitio en ella, pero lo cierto es que no recibía ninguna oferta, estaba preocupado y perdí muy buenas oportunidades en el extranjero. No quería jugar en la CBA, Continental Basketball Association, una liga subsidiaria de la NBA, y temía dirigirme a ella cuando me llamó el Cajacanarias. Mi agente me empujaba en esa dirección y la oferta que negoció con el club encajaba muy bien con mi deseo de jugar para el Canarias y retirarme en Tenerife", reconoce el estadounidense.

"Me encontré con Tom (Tolbert) en la NBA, en mi última temporada con los Sixers, y con Alex (Stivrins) en Phoenix, después de que él se hubiera retirado, pero eso fue todo", nos cuenta Kurt reconociendo que no mantiene contacto con sus ex compañeros en Europa. "Los jugadores nacionales fueron maravillosos y mis mejores recuerdos son con ellos. Todos fueron muy amables y con los pies en la tierra. No fue así en la NBA. El Canarias me recordaba a mi equipo de secundaria, cuando no habían grandes egos con los que tenías que lidiar", comenta.

El destino, caprichoso, quiso que se retirara en Italia, en el potente Il Messagero di Roma. "Sí, por suerte después del Canarias volví a la NBA y luego pasé un tiempo en Roma, lo cual fue divertido. A pesar de que me sentí un tanto desconectado allí, era un privilegio maravilloso vivir y comer en una ciudad como Roma", añade.

Kurt Nimphius, el americano más caro y con más experiencia en la NBA de la historia del Club Baloncesto Canarias ya no luce el pelo largo que tan famoso le hizo en la Liga. "Tuve el pelo largo por un tiempo después que me retiré, pero en el año 2001 me divorcié y me corté el pelo. Pensé que me iría mejor así", manifiesta. 

Contento y feliz con su vida actual, reside con su esposa Krista en una población de apenas 10.000 habitantes, vive rodeado de montañas y ocupado con su empresa de inmuebles. "Sedona es uno de los lugares más hermosos para vivir en el mundo. No soy un tío de ciudades grandes. Necesito estar cerca del desierto y la naturaleza. Para mí no hay mejor lugar para vivir que Sedona, cerca de las montañas, la playa y la mayoría de los parques nacionales. El clima nunca es demasiado caliente o demasiado frío. No quieres irte nunca, aunque donde esté Canarias... Saludos para toda la familia del baloncesto canario desde Estados Unidos", añade.