Equipo Nacional de España, campeona de Europa 2015
           Equipo Nacional de España, campeón de Europa 2015

 

Foto: Federación Española de Baloncesto

Redacción (sbc) La Laguna (Tenerife) y FEB

¡Campeones! La selección española de baloncesto viajará a los próximos Juegos Olímpicos de Río 2016 como campeona de Europa, tras ganar la final, en Francia, ante la selección de Lituania. España ha ido de menos a más y ha acabado entusiasmando a todos los seguidores al baloncesto e incluso a aquellos que no lo son.

Han sabido estar en las verdes y en las maduras. En los momentos difíciles han puesto proa hacia el mismo objetivo, sin escatimar esfuerzos, unidos, fundidos en una sola pieza. Han sorteado a los enemigos más potentes para poder alcanzar, desde la brillantez, los objetivos soñados. Han construido un grupo estable y sólido desde la unidad, desde el esfuerzo, desde la inteligencia, desde el talento. Han sabido distinguir al líder entre los líderes, Pau Gasol, nombrado MVP del campeonato, y han tenido la virtud de enfundarse trajes de obreros o de estrellas, de bajar al barro o vestir de etiqueta pero siempre, siempre, desde la implicación, desde la identificación con una causa común, con la motivación máxima.

Nos han contagiado su alegría, y se han hecho los dueños de las portadas de todos los medios, han abierto programas de radio y de televisión, han invadido las redes sociales y nuevamente y como así ha sido en las últimas dos décadas han puesto el nombre del baloncesto en lo más alto consiguiendo que todo un país, sin excepciones, se posicionara a su favor, se identificara con sus éxitos. Porque no sólo han conseguido el triunfo por los resultados objetivos sino también por esos intangibles  que valen tanto como son la actitud, la calidad, no sólo deportiva que por supuesto, sino humana, por el mensaje de que en la suma de cualidades individuales, en la generosidad de aceptarse y respetarse,  está la clave del éxito colectivo.

Llegó esa final soñada y tranquila. Esa final que perseguía el oro habiendo conseguido ya el mejor de los premios que era estar en los Juegos Olímpicos de Río y habiendo conseguido a la vez volver a conquistar los corazones de toda la afición. Y en esa final España sacó a relucir todo su repertorio de virtudes, individuales y colectivas, tomando la iniciativa en un partido aparentemente plácido pero que escondía peligros en un rival de máximo nivel, de máxima dificultad. El 19-8 de los primeros diez minutos reflejaban tanto la capacidad para anular desde la estrategia defensiva, gran trabajo del equipo técnico, y desde la ambición de los jugadores, las habilidades del rival. Lituania se quedaba sin respuesta a la anticipación defensiva española mientras  que en el aro contrario, Llull, Rudy y Pau Gasol sacaban ventajas continuas desde su talento. Las diferencias amentaban hasta un 34-18 del minuto 16 en un partido excesivamente plácido tratándose de una final y como era previsible Lituania poco a poco iba encontrando soluciones a su ataque consiguiendo llegar “vivos” al descanso con un triple final (41-33).

Pau Ribas, grandísimo campeonato el suyo, conseguía con un triple la máxima de España 52-35 al inicio de un tercer cuarto en el que el tono defensivo de nuestra selección recuperaba sensaciones respecto al inicio de partido. La lesión de Rudy encontraba respuesta en una fantástica aportación de Claver que con su triple ampliaba a 60-42 en el 29. España estaba lanzada hacia el oro, con Pau Gasol reinando siempre, con acciones propias de una superestrella, con finalizaciones dignas de jugador de otra dimensión. Al diez minutos del final 60-43 tras otro parcial modélico, en defensa y en ataque (19-10).

Y en el último cuarto, la sentencia. La demostración de esa capacidad para saber adaptarse a los diferentes escenarios en los que el campeonato y todos sus partidos han situado a España. Porque los nuestros anotaron tan sólo dos puntos en cinco minutos pero ante ese atasco el grupo liderado desde la pista por Pau Gasol apretó los dientes en defensa, bajó el culo para trabajar con máxima intensidad para que el rival no encontrara caminos y así, desde el esfuerzo, recondujo situaciones para que primero Lull y luego la estrella universal llama Gasol sentenciaran el partido. Y como representación de la unión y generosidad todos sin excepción tuvieron la oportunidad de saltar a la pista durante el último minuto de la final, entre abrazos, entre lágrimas de emoción, entre sonrisas para, cuando restaban 19 segundos, todo el estadio de Lille con los 27.000 aficionados ovacionando, toda el mundo del baloncesto en los cinco continentes, reconoció a un Pau Gasol que salió del partido como lo hacen los héroes, como el mejor de todos. España llegó a la orilla habiendo navegado por un Río que empezó siendo un caudal de ilusión y que acabó siendo de Oro. Felicidades y Gracias.